Baloncesto
20,3 millones en 10 años, el negocio del Real Madrid con la NBA
El Real Madrid se ha embolsado 20,3 millones de euros en 10 años por las salidas directas a la NBA.
En los últimos 10 años, el Real Madrid ha conseguido traspasar a siete jugadores a la NBA, recaudando un total de 20,3 millones de euros. Esta impresionante cifra refleja la capacidad del club blanco para formar y exportar talento a la mejor liga de baloncesto del mundo, sin que esto afecte su competitividad en Europa.
Los jugadores traspasados a la NBA
Desde 2014, los siguientes jugadores han dado el salto desde el Real Madrid a la NBA:
- Nikola Mirotic (2014): 2,5 millones de euros.
- Sergio Rodríguez (2016): 3 millones de euros.
- Luka Doncic (2018): 2 millones de euros.
- Facundo Campazzo (2020): 6 millones de euros.
- Gabriel Deck (2021): 1,5 millones de euros.
- Usman Garuba (2021): 3 millones de euros.
- Guerschon Yabusele (2024): 2,5 millones de euros.
Éxitos del Real Madrid pese a las salidas
A pesar de la salida de estos jugadores clave, el Real Madrid ha continuado ganando títulos, destacando por su consistencia y éxito. En los últimos 10 años, el equipo ha ganado 3 Euroligas y numerosos títulos más. La llegada de Pablo Laso en 2011 marcó el inicio de una era dorada que sigue bajo el mando de Chus Mateo.
La era dorada del Real Madrid de baloncesto
En las 12 temporadas que dirigió Laso, el Real Madrid conquistó 22 títulos, igualando al legendario Lolo Sainz. Ahora, con Chus Mateo al frente, el equipo ha sumado 6 títulos en dos temporadas, demostrando que el Real Madrid sigue siendo una potencia en el baloncesto europeo, a pesar de ser un vivero constante para la NBA.
Foto: Real Madrid
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
