Baloncesto
Chus Mateo encuentra al sustituto perfecto de Rudy, fichaje cerrado
Chus Mateo siguió muy atentamente lo sucedido en Berlín, en Alemania, y ya tiene cerrado su fichaje para el próximo curso.
El junior del Real Madrid se ha proclamado campeón de Europa tras vencer a la academia de París por 85-84, con Hugo González como la gran estrella. González anotó 23 puntos y fue elegido MVP del campeonato y del partido. Un triple suyo en el último segundo del partido llevó el encuentro a la prórroga, donde el Madrid se impuso.
Hugo González ya ha debutado con el primer equipo esta temporada, jugando 10 partidos con un promedio de 5 puntos, 1 asistencia y 2 rebotes por partido. Chus Mateo tiene previsto subirle al primer equipo la próxima temporada para ocupar el puesto que dejará Rudy Fernández al retirarse del baloncesto.

El canterano es muy parecido a Rudy Fernández: Hugo es un alero de 1,98 metros de estatura, muy potente en las penetraciones a canasta y un gran anotador de tres puntos. También va muy bien al rebote y es un buen defensor con manos muy rápidas, lo que le permite robar muchos balones en defensa.
Hugo González ya tiene varias franquicias de la NBA siguiéndole y podría entrar en el draft de 2025, donde podría estar entre los diez primeros. En casi todos los campeonatos que ha jugado con el Madrid y en las categorías inferiores de la selección española ha sido elegido MVP.
Él siempre ha dicho que antes de marcharse a la NBA, quiere triunfar en el club de su vida, el Real Madrid. Hugo González llegó al equipo blanco con tan solo 8 años, y sin duda es uno de los jugadores con más futuro en Europa, algo que disfrutará el Real Madrid de Chus Mateo.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
