Baloncesto
Dice adiós al Real Madrid de Chus Mateo por 1,5 millones, se va a Estados Unidos
Se va a ir a jugar a Estados Unidos y dice adiós al Real Madrid de Chus Mateo, tal y como han informado en las últimas horas.
Según Encestando.es, otra futura estrella se va: Egor Demin dejará el Real Madrid para irse a una universidad en Estados Unidos, que le pagará 1,5 millones.
Según informan, tiene la negociación muy avanzada con la Brigham Young University. El base ruso fue una de las grandes estrellas junto a Hugo González en la final de la Euroleague Junior que ganó el Real Madrid el pasado domingo ante la Academia de París.

Hugo González fue elegido MVP de la final y del torneo, pero Egor Demin también tuvo una actuación espectacular en la final con 23 puntos, 5 rebotes y 6 asistencias, claves para que el Real Madrid ganara su quinta Euroleague Junior.
El ruso de 17 años es uno de los jugadores jóvenes con más futuro en Europa. Lo tiene todo para triunfar: Demin es un base de 2,03 metros de estatura que defiende muy bien con sus largos brazos, tiene un buen tiro de tres y es un gran penetrador a canasta. Es de esos bases que gustan mucho en la NBA, ya que siempre han preferido a los bases de más de dos metros, anotadores y buenos defensores, cualidades que el joven base ruso posee todas.
Si finalmente se marcha del Real Madrid, será una gran pérdida para el equipo blanco, ya que a Chus Mateo le gusta mucho Egor Demin y tenía puestas muchas esperanzas en él. De hecho, ya le hizo debutar esta temporada en la Liga Endesa, donde anotó tres puntos.
Desde que las universidades americanas ya pagan a sus jugadores, son muchas las promesas europeas que se han marchado a Estados Unidos, lo cual es un gran problema para las canteras de los clubes europeos, que no pueden aprovechar a sus jóvenes promesas, ya que en cuanto destacan, se marchan a alguna universidad de Estados Unidos.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
