Baloncesto
Adiós al Real Madrid de Chus Mateo, firma por tres años y ya es oficial
El Real Madrid de Chus Mateo recibirá una compensación económica por los derechos del traspaso de Juan Núñez al Barça.
Juan Núñez ya es oficialmente jugador del Barça para las próximas tres temporadas. Tras dos temporadas jugando en la Bundesliga con el Ulm, esperaba entrar en la primera ronda del Draft de la NBA, pero finalmente entró en segunda en el puesto 36.
Esto hizo que el base madrileño decidiera volver a la Liga ACB. El Real Madrid tenía sus derechos, pero decidió no ejercerlos, y Juan Núñez optó por fichar por el Barça. El club azulgrana ha tenido que pagar 400.000 euros al Real Madrid por sus derechos.
Juan Núñez ha firmado por tres temporadas, pero con una cláusula de salida a la NBA de 900.000 euros. El Real Madrid no quiso ejercer su derecho de recuperar a Núñez porque Chus Mateo prefirió fichar en la posición de base al dominicano Andrés Feliz, quien es uno de los mejores bases de Europa en este momento. Feliz formará una de las mejores parejas de bases de la Euroleague junto a Campazzo.

El club blanco ya tiene prácticamente cerrada su plantilla de cara a la próxima temporada con las renovaciones de Tavares, Hezonja, Musa y Sergio Llull. Más los fichajes de Andrés Feliz, Xavier Rathan-Mayes, Usman Garuba y Serge Ibaka, además de Hugo González, que subirá definitivamente al primer equipo para sustituir a Rudy Fernández.
El Madrid sigue teniendo una plantilla muy competitiva para volver a optar a todos los títulos, y además ha ingresado 400.000 euros por el fichaje de Juan Núñez por el Barça. Un negocio redondo.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
