Baloncesto
El Real Madrid resurge; gran victoria ante el Panathinaikos
El Real Madrid vuelve a la senda de la victoria a ganando 90-86 al Panathinaikos.
Real Madrid 90 – Panathinaikos 86. Gran partido de los de Chus Mateo, que han vengado la pasada final de la Euroleague. El Madrid llegó a tener 17 puntos de ventaja con un gran Tavares, que dominó los dos tableros con 12 puntos, 10 rebotes y 4 tapones.
El cuarto comenzó con un parcial de 8-0 para el Real Madrid, muy acertado en el triple, con 2 triples de Campazzo y otros 2 de Ndiaye, además de 6 puntos de Musa. El Panathinaikos respondió con 2 triples de Juancho Hernangómez y 1 de Nunn. El cuarto terminó con 9 puntos de ventaja para el Real Madrid, 28-19.
El equipo griego reaccionó a base de triples, con 2 de Sloukas y otros 2 de Nunn, mientras el Madrid respondió con 2 triples de Campazzo, 1 de Deck, y 6 puntos de Llull. El partido llegó al descanso con 5 puntos de ventaja para el Real Madrid, 43-38.
Fue una exhibición del Madrid, que llegó a tener 17 puntos de ventaja con 3 triples de Musa, 10 puntos de Abalde y 6 puntos de Deck. El Panathinaikos reaccionó con triples de Cedi Osman (2) y Nunn (1). El cuarto finalizó con 12 puntos de ventaja para el Real Madrid, 70-58.
El Panathinaikos endureció mucho su defensa y estuvo muy acertado en ataque con Juancho y Cedi Osman. El Madrid reaccionó y terminó embolsándose con una gran victoria. Próximo partido del Madrid: domingo en el WiZink Center frente al Básquet Girona, 12:30h
Foto: Getty
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

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