Baloncesto
Victoria ante el Estrella Roja y siguen las buenas sensaciones
El Real Madrid de Chus Mateo sigue remontando en sensaciones, visto lo visto, y ante el Estrella Roja volvió a ganar.
Gran partido de los de Chus Mateo, que han dominado el encuentro de principio a fin. Con un gran Musa, quien anotó 17 puntos, fue el máximo anotador del partido. Ndiaye logró su mejor anotación en la Euroliga con 12 puntos, y el canterano Gueye debutó en la competición con 17 años, anotando sus primeros 2 puntos.
El partido comenzó con un parcial de 8-2 a favor del Real Madrid, con un gran Campazzo, que dio toda una exhibición repartiendo asistencias espectaculares, y Tavares dominando en ambos tableros. El cuarto finalizó con 12 puntos de ventaja para el Real Madrid, 22-10.
El Estrella Roja reaccionó con un parcial de 1-8, pero el Real Madrid respondió con un gran Ndiaye, quien dominó los dos tableros y anotó 6 puntos en el segundo cuarto. El partido llegó al descanso con 17 puntos de ventaja para el Real Madrid, 46-29.
El tercer cuarto fue dominado de principio a fin por el Real Madrid, con una gran defensa y muy acertados en ataque, destacando especialmente Musa. El cuarto terminó con 17 puntos de ventaja para el equipo blanco, 71-54.
Con el partido ya sentenciado, ambos equipos se relajaron. Lo más destacable fue el debut en la Euroliga del canterano Gueye, quien además anotó 2 puntos, llevándose la ovación de sus compañeros y de la afición madridista.
El próximo partido del Real Madrid será el domingo en el WiZink Center frente al Bàsquet Manresa, a las 12:30h, transmitido por Movistar Deportes.
Foto: Real Madrid
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

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