Baloncesto
Se comerá el turrón en Madrid: hay giro de 180 grados
Hay giro radical en la historia, tras el París-Real Madrid de este martes, y ahora aseguran que sí que se comerá el turrón en Madrid. El futuro de Chus Mateo vuelve a dar un nuevo vuelco cuando parecía estar en el ojo del huracán.
Con la victoria del Madrid ayer en la cancha del líder de la Euroliga, el París Basketball, Chus Mateo coge aire después de los últimos resultados en la EuroLeague, donde, por primera vez en muchos años, el Madrid está fuera de los playoffs. Con la victoria de ayer, el Madrid coge aire y mucha confianza.
Semana decisiva
Se presentaba una semana muy difícil con una doble jornada de EuroLeague. El jueves, el Madrid jugará frente al Mónaco en el WiZink Center, y si vence, podría estar más cerca de los puestos de playoff. El Madrid hizo un partido muy serio en París, el mejor partido del Madrid en lo que va de temporada, por lo menos el más completo. Como dijo Chus Mateo en rueda de prensa después del partido, destacaron Facundo Campazzo con 19 puntos y 7 asistencias, siendo elegido MVP del partido, también Tavares con 10 puntos y 14 rebotes, y Hezonja con 17 puntos y 4 rebotes.
¿Un punto de inflexión?
Habrá que ver si esta victoria es un punto de inflexión para el equipo blanco en los próximos partidos de la EuroLeague. Ayer consiguió su segunda victoria a domicilio; la primera fue en el Palau Blaugrana frente al Barça. Con esta victoria, Chus Mateo puede respirar más tranquilo, ya que estaba muy discutido desde el principio de la temporada por los malos resultados, sobre todo en la Euroliga. Con el resultado de ayer en París, se podrá comer el turrón tranquilo esta Navidad.
Foto: ACB Photo
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

You must be logged in to post a comment Login