Baloncesto
Chus Mateo apunta, en rojo, un nuevo nombre de mercado
El Real Madrid sigue sondeando el mercado para reforzar la plantilla, que es bastante corta esta temporada, ya que Chus Mateo solo cuenta con trece jugadores, y ahora con la lesión de Deck se ha quedado con solo doce jugadores.
Por este motivo, el club blanco quiere fichar al menos dos jugadores: un interior y un exterior. El último nombre que ha sonado ha sido el del ala-pívot del Joventut de Badalona, Sam Dekker, de 28 años y 2,01 de estatura.
Dekker está haciendo una gran temporada con el equipo verdinegro, promedia 14,3 puntos por partido y 5,4 rebotes en la Liga Endesa, y 9,6 puntos y 5,2 rebotes en la Eurocup.

Llegó a Badalona con un contrato temporal que acaba el próximo 18 de enero; el jugador ha dicho en más de una ocasión que quiere seguir jugando en el Joventut hasta final de temporada, pero la oferta del Real Madrid lo puede cambiar todo, ya que podría jugar la Euroliga.
No es el único nombre que ha sonado para reforzar la posición de cuatro en el Real Madrid; también ha barruntado el nombre del brasileño del Hapoel de Tel Aviv, Bruno Caboclo, de 28 años y 2,08 de estatura.
Chus Mateo tiene claro que se tiene que reforzar la plantilla si se quieren ganar títulos esta temporada, ya que considera que la nómina de jugadores es muy corta para ser competitivos y aspirar a todos los títulos.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

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