Real Madrid
Florentino a Alexander-Arnold: «Eres una leyenda y no lo vamos a olvidar»
El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, fue el encargado de dar la bienvenida institucional al nuevo fichaje del club, Trent Alexander-Arnold, en el acto celebrado este jueves en el pabellón de la Ciudad Real Madrid de Valdebebas.
Con su habitual tono solemne, Florentino valoró la trayectoria del futbolista inglés y lo definió como una incorporación estratégica para el presente y el futuro del equipo.
«Hoy volvemos a vivir un día muy importante, llega un jugador que lo ha ganado todo, ha marcado una época y es uno de los mejores. Es una leyenda en el Liverpool y ahora quiere seguir construyendo la historia formando parte de nuestra gran familia«.

«Querido Trent, lo primero es transmitirte nuestro agradecimiento. Podrías haber continuado tu carrera en cualquier club del mundo, pero has elegido estar con nosotros y eso no lo vamos a olvidar. En el Liverpool has vivido una etapa de éxitos, has ganado 9 títulos en el club de Anfield. Eres uno de los defensas que más asistencias ha dado en la Liga Inglesa. Debes estar orgulloso por todo lo que has conseguido, tanto en el Liverpool como en la selección de Inglaterra».
«Ya formas parte del Real Madrid, este es el club más admirado y laureado del mundo, es el club de las 15 Copas de Europa. Tu talento y capacidad de sacrificio te llevan al convencimiento de conseguir todos los éxitos. Ya te espera una afición que te dará las fuerzas necesarias. Te espera el Bernabéu, su magia y mística, en el Real Madrid te encontrarás con una gran familia, alguno de ellos es un gran amigo tuyo como es Jude Bellingham».
«Entenderás rápidamente lo que es el Real Madrid. Cada título es un impulso para conquistar el siguiente, el siguiente es el Mundial en Estados Unidos. Convivirás con unos valores sagrados que nos han marcado el camino. Este escudo y camiseta son símbolo de trabajo, compañerismo y respeto, por supuesto también de solidaridad».
«Llega a nuestro club una de las grandes figuras del fútbol mundial. Gracias, Alexander-Arnold, por venir a tu casa que es el Real Madrid».
Tras estas palabras, el presidente posó con el jugador y con su nueva camiseta, con el dorsal 12, antes de cederle el turno de palabra.
Real Madrid
Un regreso eternamente esperado
Desde que se unieran sus caminos hace ya casi 16 años, allá por junio de 2010, los nombres de Real Madrid y José Mourinho nunca han terminado de separarse del todo. No lo hicieron tres años después de su llegada, cuando terminó su corta pero intensa aventura de blanco, ni tampoco en los años venideros.
Ahora, en pleno periodo de incertidumbre, en esos tiempos en los que la revolución suena más apetecible que nunca, son muchos los nombres que salen a la palestra. Y como el nombre de José Mourinho ejemplifica una revolución en sí mismo, era solo cuestión de tiempo que su nombre también lo hiciera.
Segundas partes nunca fueron buenas… ¿o sí?
Es una realidad que el caso de Mourinho y el Real Madrid es extraño y a la vez paradójico. A pesar de salir por las malas de La Casa Blanca en verano de 2013, una inmensa parte de la afición blanca no ha olvidado al hombre que volvió a poner al Real Madrid en el mapa, cuando muchos hablaban ya de un invencible Barça de Guardiola.
Mourinho llego, vio, y venció, tal y como dicen las lenguas más antiguas. Y aunque su legado no fuese el más esplendoroso a nivel de títulos, Mourinho puso la semilla de todos los triunfos que vendrían después, haciendo un trabajo tan duro como poco agradecido por otros tantos.
Un legado que no se basa únicamente en los resultados –que también- sino en devolver ese ADN de lucha interminable en el Real Madrid. Un ADN que antes del luso parecía haber desaparecido, y que, tras su marcha, fue una de las claves de las seis Champions League que el conjunto blanco ganaría a posteriori.
Pero que no nos engañe la nostalgia. José Mourinho no fue, no es y nunca será perfecto. Como todos, tiene y sigue teniendo sus defectos. Y el ejemplo perfecto de esto fue la patinada que realizó con sus declaraciones sobre Vini tras el encuentro de ida de dieciseisavos de final, en el que el brasileño recibió insultos racistas.
Sin embargo, la realidad es que José Mourinho nunca ha pretendido ser perfecto. Pero lo que si era es fiel a sí mismo. Era un entrenador no solo dispuesto a morir por sus ideas, sino también dispuesto a morir por todos aquellos que luchasen por sus ideas con la misma convicción que él.
Para una gran parte del madridismo, Mourinho fue ese primer amor que no se olvida a pesar de conseguir una vida plena tras su marcha. Un amor de verano, corto pero intenso, que te lleva a vivir la vida con una intensidad que, independientemente de lo que logres, jamás vuelves a sentir como aquella primera vez.
Para otros tantos, uno de sus primeros desengaños amorosos tuvo lugar aquel 25 de abril de 2012 en el que el Real Madrid se quedaba a las puertas de una final de Champions de la forma más cruel, en los penaltis, en lo que fue el principio del fin de aquella primera y hasta ahora única etapa del luso en el banquillo blanco.
Todos recordamos aquella imagen de Mourinho arrodillado en la banda de un Santiago Bernabéu que, en aquel momento, habría estado dispuesto a morir por él. Y es cierto que todos los éxitos que llegaron después, fruto de la semilla plantada por Mourinho, compensaron con crecer aquel gran dolor. Pero otros piensan que tal vez el peaje fue demasiado alto y que aquella historia de amor merece un final feliz.
Yo, en lo personal, no sé si queda algo de aquel Mourinho que encandiló a una parroquia de fieles. Tampoco sé si merece la pena arriesgar a poner un borrón en forma de segunda oportunidad a una historia que ya fue casi perfecta. Pero lo que sí sé es que cuando se habla de madridismo salvaje, y muchos coincidirán conmigo, rara vez el madridista ha vuelto a sentir algo así.
Baloncesto
El Real Madrid pone el 1-0 en el Playoff ante el Happoel
El Real Madrid se ha adelantado en la serie de playoff ante el Happoel Tel Aviv (86-82) en una victoria que parecía que iba a ser muy cómoda y que ha costado más de lo previsto.
