Baloncesto
El Real Madrid sufre y remonta al Tenerife: a la final de la Supercopa (71-72)
El Real Madrid ganó por la mínima a Laguna Tenerife y jugará la final de la Supercopa Endesa frente al Valencia Basket que tumbó a Unicaja en la otra semifinal. Primera finalísima para Sergio Scariolo como entrenador madridista.
El Real Madrid de baloncesto sigue haciendo historia. En un partido de semifinales vibrante y muy exigente, el equipo blanco logró una épica remontada ante el La Laguna Tenerife para asegurar su presencia en la final de la Supercopa Endesa.
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Esta será la octava final consecutiva que el club madridista dispute en esta competición, reafirmando su dominio en el baloncesto español.
Un final de infarto liderado por Llull
El encuentro, disputado ante el equipo de Scariolo, fue un auténtico duelo de alto nivel. El Real Madrid tuvo un gran inicio, pero el Tenerife logró marcharse por delante al descanso, planteando un serio desafío a los de Scariolo. Sin embargo, la reacción del equipo en el último cuarto (17-11) fue determinante para decantar la balanza.
Pone la guinda Alberto Abalde a la del @RMBaloncesto.
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¡Sobre la bocina para poner el partido A ARDER!
¡Vaya FINAL DE PARTIDO nos espera!
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El capitán Sergio Llull (12 puntos), Gabriel Deck (12 puntos) y Feliz (10 puntos) lideraron la reacción en un final de infarto que terminó con la victoria madridista.
El Valencia Basket, el rival en la final
El Real Madrid se enfrentará al Valencia Basket en el partido por el título, que se disputará este domingo a las 19:00 h (hora española, Dazn). El equipo valenciano logró su pase a la final tras derrotar al Unicaja en la otra semifinal. El duelo promete ser un choque de estilos entre los dos equipos más dominantes del baloncesto español.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
