Soto Grado fue uno de los grandes protagonistas en el Clásico. La polémica del Bernabéu estuvo marcada por tres grandes decisiones: dos de ellas perjudicaron al Real Madrid.
En la primera se anuló un penalti de Lamine Yamal a Vinicius, a las primeras de cambio en el encuentro, y fue por la llamada de Iglesias Villanueva desde la Sala VOR.
«Es Vini el que golpea a Lamine por detrás«, decía Soto Grado ante incredulidad de los jugadores del Real Madrid que también veían esa jugada repetida una y otra vez.
La siguiente jugada polémica también caería a favor del FC Barcelona: un gol mal anulado a Kylian Mbappé. El SAOT, trazando las líneas, dejaba al de Bondy en fuera de juego… sin embargo no se tuvo en cuenta un gran detalle.
Quién toca la pelota en última instancia es Fermín López. El futbolista del Barça toca el esférico y es el autor de la asistencia a Mbappé, por tanto, que al venir de rebote debió ver como válido su gol anulado.
En la siguiente revisión polémica por la mano de Eric García, Soto Grado analizó la jugada asegurando que era penalti ya que «la mano está muy arriba» y «como hemos explicado en algún seminario, la mano está muy elevada y voy a pitar penalti», dijo.
