Baloncesto
El Panathinaikos asalta el Palacio, el Madrid llega tarde (77-87)
El Real Madrid sumó una nueva derrota y perdió su imbatibilidad en el Palacio. En el Movistar Arena se lo llevó Panathinaikos con una ventaja de 10 puntos en el partido 400 de Deck.
Primera derrota del Madrid en casa en un partido que dominó el equipo griego de principio a fin, con un gran Shorts y Faried que destrozaron al Madrid. En el equipo blanco solo destacó Tavares con 18 puntos. En ningún momento peligró la victoria del Panathinaikos.
El partido comenzó con el Panathinaikos muy intenso en defensa y consiguiendo un parcial de 0-10, donde destacaron Nann con 8 puntos y Rogkavopoulos con 6 puntos. El Madrid reaccionó con 7 puntos consecutivos de Andrés Feliz. El cuarto concluyó con 6 puntos de ventaja para el equipo heleno (16-22).
El segundo cuarto siguió con la misma tónica que el primero, con el equipo griego muy intenso en defensa y muy acertado en ataque, y haciendo un parcial de 0-9, con 9 puntos de Shorts y 8 de Sloukas. En el Madrid solo destacaron Maledon anotando 8 puntos y Tavares con 5 puntos. El partido llegó al descanso con 14 puntos de ventaja para el Panathinaikos (38-52).
El tercer cuarto comenzó con una tímida reacción del equipo blanco con un parcial de 6-0, donde destacó Andrés Feliz anotando 7 puntos y Hezonja con 5 puntos. El equipo griego reaccionó con un parcial de 0-9, con 8 puntos de Faried y 9 puntos de Sloukas. El cuarto finalizó con 14 puntos de ventaja para el Panathinaikos (59-73).
En el último cuarto, el Madrid tiró de orgullo y llegó a ponerse a 9 puntos, con un gran Tavares que anotó 8 puntos, pero el Panathinaikos se dedicó a mantener su ventaja en el marcador.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
