El contundente 3-0 del Chelsea sobre el Barcelona en la Champions League tuvo un nombre propio que resonó con especial fuerza en la capital española: Estêvão. La joven estrella brasileña, autor de un golazo que descompuso a los culés y que eclipsó por completo a Lamine Yamal, se ha convertido en el dolor de cabeza de los despachos blancos.
Estêvão era una joya que el Real Madrid admiró y quiso, pero que la feroz competencia interna terminó por empujar a Londres. Florentino, experto en fichar a niños brasileños no lo pudo encajar en su plan de Juni Calafat y José Ángel Sánchez bajo el lema «no caben todos». Un año después, Estêvão le manda un mensaje directo reventando al eterno rival.
No había espacio
El extremo tenía el sueño de vestir de blanco, y el deseo era mutuo en su entorno. Sin embargo, el contexto en Valdebebas no jugó a favor: la plantilla estaba repleta de talento joven en su posición, sin espacio inmediato para garantizarle el protagonismo y el crecimiento sostenido que el jugador necesitaba.

Simplemente, la actual estrella del Chelsea no encajaba con la realidad deportiva del momento, un escenario saturado de estrellas como Rodrygo.
Y fue entonces cuando apareció el Chelsea. El club londinense ofreció una propuesta que combinaba ambición, millones (61,5 millones de euros), y un plan deportivo claro de minutos y responsabilidad. Esa combinación terminó por convencer al brasileño, quien rechazó el interés de otros gigantes como PSG y Manchester City.
La explosión de Estêvão, destacada por su talento, su descaro y su capacidad para romper defensas, ha sido total. Quienes lo vieron crecer en Palmeiras siempre supieron que su potencial era ilimitado, asegurando que «Cuando su físico evolucione del todo va a ser imparable en la Premier». Hoy, tras sacudir a todo el Barça en el máximo escaparate europeo y ser un serio candidato a futuro mejor jugador del mundo, la joya que el Madrid dejó escapar ha encontrado en Londres el escenario perfecto para brillar, dejando una reflexión sobre el alto precio de la saturación de talento en la ‘Casa Blanca’.
