El Real Madrid está asumido en una montaña rusa. Vive al límite, le gusta vivir al límite, y sigue vivo en la lucha por la Liga. Hoy parecía el día del pinchazo, pero no se dio. En el descuento, contra diez – en el 97′ – marcaba Kylian Mbappé y daba los tres puntos a los de Arbeloa. Se buscó, se tuvo, se mereció y se consiguió. Aún hay Liga.
¡PENALTI PARA EL REAL MADRID EN EL ÚLTIMO MINUTO!
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La acción de Mendy sobre Brahim por la que el árbitro señaló la pena máxima a favor del conjunto blanco#LALIGAenDAZN pic.twitter.com/4T0gufQvC3
El mes de enero parecía que iba a acabar de forma ilusionante para los de Álvaro Arbeloa. Tres victorias seguidas para mostrar la reacción tras el K.O ante el Albacete (Levante, Mónaco y Villarreal) hasta que tocó viajar a Lisboa para medirse al Benfica. Ahí volvió a sobresalir la realidad (de pesadilla) a la que está asumida la temporada si no hay reacción en el vestuario. El Bernabéu, tras el 4-2, quiso reaccionar (otra vez) mostrando su descontento por lo sucedido en Champions.
Desde el inicio hubo «tintes» de lo que iba a suceder: pitada leve al autobús, crecieron los decibelios cuando salió el equipo… y en el momento de anunciar por megafonía el nombre de los jugadores se avecinaba otra bronca histórica contra el equipo. Fue lo que pasó y el público señaló, de nuevo, a Bellingham y Vinicius como los que se llevaron la peor parte, aunque solo se salvaron Courtois, Asencio y Mbappé.
El comienzo del choque apuntaba a ser un «plebiscito»: pitada inicial, primera ocasión del Rayo Vallecano, lesión de Bellingham… La película no podía empezar peor para los madridistas. Sin embargo, Vini Jr. calmó la tormenta sacándose un golazo de la chistera. Porque el Bernabéu lo que pide es la implicación de sus futbolistas y, como se suele decir, es soberano. Cuando juegas mal por apatía te reprime, pero cuando juegas bien y haces un buen trabajo no te faltarán ni ovaciones ni aplausos.

Vinicius silencia los pitos… a medias
Vinicius cambió la dinámica de pitos en 15 minutos. Cada balón que tocaba iba a ser una pesadilla para él, pero su golazo estelar en el 15′ avivó el sentimiento de muchos madridistas hacia él. Se pide implicación y se sabe reconocer, como cuando Fede Valverde recuperó una pelota que él mismo había perdido, en un gran sacrificio defensivo.
Tras el gol parecía que iba a llegar el 2-0 por la vía rápida y hubo varios acercamientos. Se resistió y fue el Rayo el que volvió a crecer en el partido. El Bernabéu, a sabiendas, volvía con la «pitoterapia» para espabilar a los suyos. Acto seguido, una de cal y otra de arena. Ocasión clara que se iba al limbo por un intento de pase de Brahim a Mbappé cuando lo tenía todo para marcar. Al minuto siguiendo un disparo de Isi lo rechazaba Camavinga para evitar el empate. La consecuencia fueron más pitos antes de ir a vestuarios.
Desconexión que se paga caro
Al volver de vestuarios (con el cambio de Ceballos por Asencio) la cosa fue a peor. El Rayo, que había visto la forma de hacer daño a la defensa merengue, incendiaba el Santiago Bernabéu con un gol tempranero de Jorge De Frutos. Algunos ni se habían sentado y otros, parecía, ni habían salido del túnel de vestuarios para jugar la segunda parte. El resultado de todo ese cóctel: 1-1 y nervios crecientes en el coliseo blanco.
Arbeloa movía el banquillo para meter a Gonzalo por Mastantuono – pitos al argentino y aplausos al español – buscando reaccionar tras ese duro golpe del Rayo. La reacción no llegaba y la bronca en el Bernabéu se acrecentaba con una jugada de gol que salvó Courtois en el minuto 63 de partido solo con Gonzalo replegando ante el contragolpe.
Courtois salva y Mbappé perdona

En el minuto 67, Mbappé la estrellaba contra el larguero, a portería vacía, tras regatear al portero Batalla y sortear media línea defensiva en velocidad. Una acción increíble, de las que dan la vuelta al mundo, y que tiene difícil explicación. La certeza es que el de Bondy la perdonó y volvió a dejar vivo a los de Íñigo Pérez.
Arbeloa metía en el partido a Rodrygo y Alaba por Arda Güler – esta vez sin un «siempre yo» como protesta al cambio – y a Huijsen que se llevó otra dosis de pitos, de forma individual, al ser cambiando. El salmantino hacía válida su frase de «conmigo Fede, Vini, Jude o Mbappé» estarán siempre en el campo. No los cambiaba y acababa el partido con cinco delanteros (Vinicius, Mbappé, Rodrygo, Gonzalo y Brahim) en busca del gol de la victoria en el Bernabéu para seguir su persecución al liderato.
La tarjeta roja a Pathé Ciss por la entrada sobre Ceballos #LALIGAenDAZN pic.twitter.com/OjWKUuPLnf
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Y el Rayo con diez futbolistas por culpa de un pisotón criminal de Pathe Ciss sobre Dani Ceballos. El del Rayo ni protestó la tarjeta roja por esa falta que le hizo al de Utrera. El Madrid, espoleado por jugar con uno más, la buscó con ahínco y la tuvo primero con Ceballos buscando ajustarla al poste, con Camavinga estrellando un remate al palo y Brahim perdonando ante Batalla.
El cartelón marcó 9 minutos y el Bernabéu rugió en busca de ese gol. Prácticamente no pasó nada hasta que faltaban dos minutos y apareció Brahim dentro del área. Enmendando el error de la Copa África – tal vez – pero se convirtió en el héroe inesperado al sufrir un penalti claro de Mendy y dar la oportunidad de marcar a Kylian Mbappé.
Al límite, Mbappé da los tres puntos
El de Bondy, con máxima tranquilidad, transformaba la pena máxima para poner patas arriba al respetable merengue en el 97′ de partido y batir a Batalla. Tras eso, ejercicio de supervivencia en la jugada de ataque del Rayo y saber aguantar la pelota para esperar el pitido final del árbitro. En ese «aguante» hubo tiempo para una roja por frustración a Pep Chevarría al estampar a Rodrygo ante la valla de publicidad. Con eso se acabó la agonía y el Real Madrid sigue vivo en la carrera por LaLiga.
