El Real Madrid visitó en el encuentro correspondiente a la vigésimo tercera jornada de LaLiga al Valencia en su feudo. Un año más, el Real Madrid fue el Real Madrid en tierras valencianas, y Mestalla, aunque esta vez sin Vinícius, volvió a ser Mestalla. Ese territorio hostil para el conjunto blanco que, haya «provocación» de por medio o no, siempre se caracteriza por constantes faltas de respeto.

Y es que una gran parte de la afición ché se encargó de asegurar que los insultos contra Vini, de carácter racista o no, tenían una clara justificación: el brasileño les provocaba. Eso, por supuesto, les daba una libertad total para estar 90 minutos enteros lanzando todo tipo de lamentables insultos al brasileño.

Hoy, sin embargo, el conjunto blanco visitaba el feudo ché sin el ‘7’, por lo que era de esperar que la afición de Mestalla demostrase ser ese público ejemplar que aseguraba ser siempre que Vini no provocaba. Nada más lejos de la realidad, pues no tardaron mucho en volver a demostrar que, cuando juega el Madrid en ese estadio, el respeto brilla por su ausencia.

Habían transcurrido pocos minutos de la segunda mitad, y el encuentro se encontraba detenido después de que Alberola Rojas reclamase asistencia para un aficionado en la grada. En ese momento, una parte considerable de la afición ché consideró más importante centrarse en Kylian Mbappé, quien no había tenido aún ni un solo rifirrafe con la afición valencianista, se convirtió en el foco de los insultos, al son «Mbappé, hijo de p***».

Un modus operandi ya habitual en Mestalla que esta vez no puede insultar los bochornosos insultos con una justificación más que pobre. Y es que en su día, Vini ya señaló a la afición ché como una afición con un sector generalizadamente racista, y en casi su totalidad muy irrespetuosa. Y esta noche, sin saberlo, los presentes en Mestalla le dieron la razón al futbolista al que tanto odian.