Real Madrid
La Premier League vuelve a dejar en evidencia los protocolos de España con el ‘caso Rice’
La última semana ha sido una de las más tristes que se recuerdan a nivel extradeportivo en la historia reciente del fútbol europeo. La semana arrancó con un partidazo de Champions League opacado por el abuso racista de Prestianni a Vinícius, y terminó el pasado domingo con otra desagradable imagen en Inglaterra, esta vez con Declan Rice como protagonista.
Ocurrió en la victoria del Arsenal en el Tottenham Stadium. En un momento del encuentro, el centrocampista inglés se acercó a una de las bandas, y las cámaras televisivas acertaron a enfocar a un aficionado del Tottenham enseñando a Rice una foto de su mujer. Una imagen que no pasó desapercibida para la televisión ni tampoco para el propio Rice, que a la conclusión del encuentro comentó el desagradable incidente con Bukayo Saka.
El fútbol inglés, un modelo a seguir que está a años luz de España
En Inglaterra entienden que, tanto dentro como fuera del campo, cada acción debe tener una reacción. Y según ha adelantado el medio Top Skills Sports, la Premier League multará al Tottenham con 1 millón de libras si no identifica a los responsables y los expulsa de su estado. Porque, a diferencia de lo que sucede en España, en Inglaterra sí entienden que los delitos de odio deben ser perseguidos.
Un modo de actuar que nace en el propio protocolo antiabuso establecido por la FA y continúa por la impavidez de la Premier League a la hora de mostrarse inflexible para detener estos abusos. Y así lo demuestran organismos como Kick It Out, que lleva más de 30 años persiguiendo el racismo en los estadios de Inglaterra.
Una serie de procedimientos que en España ni están ni se esperan. Mismamente, en el encuentro del Real Madrid en El Sadar, las cámaras de Movistar + recogieron gritos de “Vinícius, muérete”, y “Asencio, muérete” en distintas fases del encuentro. Sin embargo, Quintero González no lo consideró lo suficientemente grave ya no para parar el partido, sino para ni siquiera incluirlo en el acta arbitral.
Unos cánticos que, en el caso del brasileño, ya sucedieron la temporada pasada en ese mismo estadio. El resultado, en aquella ocasión con Munuera Montero al silbato, fue exactamente el mismo: ni se detuvo el partido ni se incluyó en el acta; primero paz y después gloria. Actuaciones que mandan un claro mensaje: ir al fútbol a insultar es totalmente gratis en España.
Una impunidad absoluta a la hora de cometer delitos de odio en prácticamente todos los estadios de España en la que el caso de Vinícius es el que refleja a la perfección lo triste de la situación: después de que LaLiga haya denunciado más de 30 denuncias por abusos racistashacia el brasileño en las últimas tres temporadas, el resultado es el de siempre: ni aficionados expulsados de los estadios, ni sanciones económicas, ni cierre de gradas.
Porque, efectivamente, en España nadie mueve un dedo, ni los órganos disciplinarios deportivos, ni las administraciones públicas, ni los órganos jurisdiccionales a los que se denuncian los mencionados abusos. Todo queda en última instancia a decisión de los clubes. Y la mayoría de clubes no es que no denuncien esos abusos por parte de su afición, sino que los justifican.
Pero como casi siempre ocurre en el fútbol español, el Real Madrid es la excepción. Sin ir más lejos, en El Clásico de la pasada temporada, en el que se vivieron en el Santiago Bernabéu lamentables insultos hacia Lamine Yamal, fue el propio club quien abrió una investigación, localizó e identificó a los aficionados, los denunció y los sometió a las pertinentes medidas disciplinarias.
Mientras tanto, en España se ha visto a personajes del calibre de Diego Pablo Simeone o Paco Roig no solo defender a sus aficiones tras protagonizar incidentes racistas con Vinícius, sino cargar contra el propio futbolista. Por lo que sea. Porque Vini baila, porque Vini celebra o porque Vini provoca. Porque no entienden que el racismo no tiene contexto. Que el racismo sin adversativas, también es racismo.
Por eso, nadie se imagina en Inglaterra las justificaciones con el caso de Rice que existen en casos como los de los futbolistas del Real Madrid, y, en la mayoría de los casos, Vini. Nadie en Inglaterra ha dejado caer que tal vez Rice haya provocado esa acción por celebrar un gol. Nadie tampoco ha cuestionado el porqué de esa acción va dirigida a Rice y no a otro compañero, si, al fin y al cabo, todos tienen mujer.
Algo que en España no pasa. Y precisamente por eso estamos a años luz del fútbol inglés. Porque en España, el que no es partícipe de un delito de odio mira para otro lado. Y el que no, lo justifica. Porque en España es mucho más habitual buscar una justificación que una condena. Y en parte por eso, España está vista como un país a años luz de Inglaterra. Y mientras estas cosas sigan pasando, seguirá siendo así.
Real Madrid
Orgullosos del Real Madrid: Vincic evitó la remontada en Múnich
Hay que estar muy orgulloso de lo que hizo el Real Madrid. Plantó cara al todopoderoso Bayern y lo puso contra las cuerdas perdiendo la ida. Vincic y el colectivo arbitral terminaron por cargarse toda la opción. Hubo un antes y un después tras la roja que vio Eduardo Camavinga por doble amarilla – reteniendo la pelota mientras regresaba a su posición – y se consumó con los goles de Luis Díaz y de Olise. El Bayern estará en semifinales. El fútbol fue muy cruel con el Real Madrid.
La eliminatoria estaba abierta. Fue lo que avisábamos en Dinastía Blanca y lo que repetía toda la prensa internacional. El gol de Mbappé en el Bernabéu podía valer «oro» y en Múnich no estaba dicha la última palabra. Lo sabía desde Neuer hasta Kompany. Y también todo el Allianz Arena que abarrotó las gradas en busca de citarse en las semifinales de la Champions League contra el PSG.
Arbeloa optó por una táctica ultraofensiva – suicida a nivel defensivo – y quería agitar la coctelera con goles. El entrenador del Real Madrid entendió a la perfección qué es lo que pedía la serie tras caer en casa. Era Europa, era el Real Madrid, y la sensación es que quedaba un mundo. En su once dejó fuera a Camavinga y Pitarch apostando por Brahim, Bellingham, Valverde y Arda. Todos trabajaron. Del primero hasta el último. En apenas 48 segundos ya habían igualado los cuartos.
El narrador de la historia más optimista jamás podría imaginar lo que ocurriría en 1 minuto. Un error garrafal, fatal, horrible y estrepitoso de Manuel Neuer para dejársela a Arda Güler que dispararía a portería como hizo ante el Elche y se la metía al alemán desde Ankara. Esta vez desde campo contrario, aunque alejado de esa posición de gol ante el MVP del partido de ida en el Bernabéu.
Parecía que se había hecho lo más difícil, pero el Real Madrid regalaba una acción ofensiva para que marcase Pavlovic tras el lanzamiento de un córner. El Bayern puso el 1-1 mostrando reacción y demostrando que jugaba y que no se acongojaba ante el panorama. A partir de ahí, a los golpes.
Llegó otro golpe de los madridistas y de nuevo llevó el mismo sello: Arda Güler. Un disparo de falta directa que marcaría el turco volviendo a batir a Neuer – que quizá pudo hacer algo más – y que repetía el guion de mandar el partido a la prórroga en el minuto 28 del duelo en Múnich. Y nuevamente ocurrió lo mismo. Desconexión defensiva de Trent Alexander-Arnold y el Bayern mostraba que no le importaba ir al K.O contra el Real Madrid. Esta vez lo marcaba Harry Kane al que lógicamente no se le puede regalar ni un centímetro dentro del área. 2-2 en el 38′.
Antes de ir al descanso habría tiempo para un gol más. Fue madridista y fue del hombre que se fichó para momentos así y que estaba completando unos buenos primeros 45 minutos. Kylian Mbappé marcó el 2-3 para conducir de vuelta el partido al tiempo extra. Lo pudo marcar Vinicius, estrellándola previamente contra el larguero, pero el destino se lo tenía preparado al de Bondy.
En la segunda parte hubo otro partido. El Bayern optó por el fútbol control y el choque se igualó. El Real Madrid tampoco quiso ir a los golpes, pero gozó de varias oportunidades claras. La mejor la tuvo Mbappé en un remate a bocajarro que salvó Neuer. De los alemanes, prácticamente sin noticias, solo se pudo hablar cuando el árbitro decantó la balanza y se cargó la eliminatoria.
La roja a Camavinga por retener la pelota lo dilapidó todo. A partir de ahí llegó el gol de Luis Díaz y la sentencia de Olise cuando ya estaban en tromba. El Allianz, acongojado, solo pudo respirar cuando el Real Madrid se quedó con diez.
Real Madrid
La surrealista roja que vio Camavinga; Vincic eliminó al Real Madrid
Slavko Vincic le mostró la tarjeta roja a Eduardo Camavinga, de forma surrealista, dejando reducidas a la nada las opciones de remontada en Múnich.
Expulsado Camavinga. Segunda amarilla para el francés que deja con diez al Real Madrid tras 24 minutos sobre el césped. #UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/6cFpmawyzH
— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) April 15, 2026
El árbitro esloveno le mostró la segunda amarilla al mediocentro francés por retener la pelota tras una falta en el centro del campo.
