Real Madrid
El racismo en el fútbol español vuelve a dar la razón a Vini
La noche del pasado martes, el fútbol español volvió a protagonizar un nuevo triste y vergonzoso episodio racista que ha dado una vez más la vuelta al mundo. En un encuentro amistoso frente a Egipto, a cientos de los presentes se les ocurrió la maravillosa idea de cantar al unísono “musulmán el que no bote”.
Una idea en la que pasaron por alto que Lamine Yamal, jugador de la Selección Española, equipo al que teóricamente defienden, profesa esa religión. Un episodio racista que, por desgracia, no es ni mucho menos novedad en los campos de España. Sin embargo, en esta ocasión, algo sí ha cambiado respecto a episodios racistas anteriores.
El doble rasero que deja avergüenza a España tras la persecución a Vini
Y digo que algo ha cambiado porque ahora el racismo sí parece ser un problema en los campos de fútbol españoles. Un problema que antes, al menos, no parecía resultar tan importante. Así lo han demostrado infinidad de medios que esta vez sí han tomado la decisión de dar un paso adelante. Y junto a algunos medios, también lo han hecho algunos de los protagonistas. Incluido el propio Lamine.
Un Lamine que no dudó ayer a la hora de sacar un comunicado en el que fue tajante respecto a unos cánticos que, pese a no ir dirigidos contra él, sí ofendieron a sus creencias. Y con toda la razón del mundo, el extremo de la Selección Española tildó a aquellas personas que realizaron esos insultos de racistas e ignorantes.
Un hecho curioso, ya que es la primera vez que el joven delantero se posiciona contra el racismo. De hecho, en el momento en el que la lucha de Vinicius frente al racismo en España, al ser cuestionado por la persecución racista que sufría Vini, Lamine dejó claro que, para él, eso se trataba de “cuatro tonterías que no tienen que importar nada”.
En aquel momento ya era bastante evidente que Lamine optó por no alinearse con la postura de Vini por una absurda rivalidad futbolística pese a ser este un asunto con un peso social mucho más grande. Un asunto social que atañe a todos, tanto a los racistas como a los que sufren de racismo, y que, en aquel momento, Lamine prefirió pasar de largo solo por ser un tema defendido por Vini, a pesar de ser una causa también suya.
En su comunicado, Lamine deja entrever de forma adecuada al latente racismo que existe en España. Y ahora, los medios de comunicación le hacen la ola. Sin embargo, ya en septiembre de 2024, Vini denunció a un sector de la sociedad española abiertamente racista. Y entonces, millones de personas se llevaron las manos a la cabeza. Cómo iba a poder un simple futbolista tildar de racista a un país entero.
Como de costumbre, salieron eruditos de todo tipo a atacar a Vini por ello. Lo catalogaron de torpe, irrespetuoso, chulo y provocador. A un futbolista que en un año y medio había cosechado un total de 18 denuncias por parte de LaLiga por abusos racistas.
Porque con Vini siempre hay un pretexto. Si hay abusos hacia él en cualquier campo, sean del aspecto que sean, siempre había un motivo. Que Vini provoca, que Vini celebra o que Vini baila. Y claro, si a él se le insulta y a los otros negros que juegan en el Real Madrid no, por algo será. Porque al negro solo se le respeta cuando se comporta como nosotros queremos. Cuando deja de hacerlo, entonces ya hay barra libre para llamarle mono de mierda.
Y todos esos que enloquecieron cuando Vini tildó a España de lo que es –un país con sectores abiertamente racistas-, ahora sí ven la gravedad en el problema. La ven en El Chiringuito, a pesar de permitir a Pedro Bravo seguir colaborando después de instar a Vini en pleno prime time a “dejar de hacer el mono”.
También lo ven en Tiempo de Juego, donde ahora incluso ya plantean lo que planteó Vini en 2024: ¿Puede una sociedad con integrantes tan racistas acoger un Mundial? Antes era un disparate, ahora, en defensa de Lamine, hemos de hacer introspección. Eso sí, Dani Senabre, famoso por sus mensajes en Twitter comparando a Vini con un chimpancé, sigue participando en las tertulias.
Algo está claro: el racismo es una lacra social en España. Lo es ahora que Lamine está en el foco, lo ha sido durante todos los años que el objeto de insultos ha sido Vini, y lleva décadas siéndolo. Sin embargo, me permitiré decir algo: si lo que te molesta del racismo no es el qué si no a quién, entonces tu lucha está lejos de ser contra el racismo.
Estos días, la sociedad española ha dado un gran paso al reconocerlo. Y durante estos años, a muchos les ha preocupado más que les llamen racistas que el hecho de que lo sean. Hoy cae más de una careta, y yo solo tengo una conclusión: Vini no solo os tenía calados, sino que, además, tenía razón con vosotros.
Real Madrid
Orgullosos del Real Madrid: Vincic evitó la remontada en Múnich
Hay que estar muy orgulloso de lo que hizo el Real Madrid. Plantó cara al todopoderoso Bayern y lo puso contra las cuerdas perdiendo la ida. Vincic y el colectivo arbitral terminaron por cargarse toda la opción. Hubo un antes y un después tras la roja que vio Eduardo Camavinga por doble amarilla – reteniendo la pelota mientras regresaba a su posición – y se consumó con los goles de Luis Díaz y de Olise. El Bayern estará en semifinales. El fútbol fue muy cruel con el Real Madrid.
La eliminatoria estaba abierta. Fue lo que avisábamos en Dinastía Blanca y lo que repetía toda la prensa internacional. El gol de Mbappé en el Bernabéu podía valer «oro» y en Múnich no estaba dicha la última palabra. Lo sabía desde Neuer hasta Kompany. Y también todo el Allianz Arena que abarrotó las gradas en busca de citarse en las semifinales de la Champions League contra el PSG.
Arbeloa optó por una táctica ultraofensiva – suicida a nivel defensivo – y quería agitar la coctelera con goles. El entrenador del Real Madrid entendió a la perfección qué es lo que pedía la serie tras caer en casa. Era Europa, era el Real Madrid, y la sensación es que quedaba un mundo. En su once dejó fuera a Camavinga y Pitarch apostando por Brahim, Bellingham, Valverde y Arda. Todos trabajaron. Del primero hasta el último. En apenas 48 segundos ya habían igualado los cuartos.
El narrador de la historia más optimista jamás podría imaginar lo que ocurriría en 1 minuto. Un error garrafal, fatal, horrible y estrepitoso de Manuel Neuer para dejársela a Arda Güler que dispararía a portería como hizo ante el Elche y se la metía al alemán desde Ankara. Esta vez desde campo contrario, aunque alejado de esa posición de gol ante el MVP del partido de ida en el Bernabéu.
Parecía que se había hecho lo más difícil, pero el Real Madrid regalaba una acción ofensiva para que marcase Pavlovic tras el lanzamiento de un córner. El Bayern puso el 1-1 mostrando reacción y demostrando que jugaba y que no se acongojaba ante el panorama. A partir de ahí, a los golpes.
Llegó otro golpe de los madridistas y de nuevo llevó el mismo sello: Arda Güler. Un disparo de falta directa que marcaría el turco volviendo a batir a Neuer – que quizá pudo hacer algo más – y que repetía el guion de mandar el partido a la prórroga en el minuto 28 del duelo en Múnich. Y nuevamente ocurrió lo mismo. Desconexión defensiva de Trent Alexander-Arnold y el Bayern mostraba que no le importaba ir al K.O contra el Real Madrid. Esta vez lo marcaba Harry Kane al que lógicamente no se le puede regalar ni un centímetro dentro del área. 2-2 en el 38′.
Antes de ir al descanso habría tiempo para un gol más. Fue madridista y fue del hombre que se fichó para momentos así y que estaba completando unos buenos primeros 45 minutos. Kylian Mbappé marcó el 2-3 para conducir de vuelta el partido al tiempo extra. Lo pudo marcar Vinicius, estrellándola previamente contra el larguero, pero el destino se lo tenía preparado al de Bondy.
En la segunda parte hubo otro partido. El Bayern optó por el fútbol control y el choque se igualó. El Real Madrid tampoco quiso ir a los golpes, pero gozó de varias oportunidades claras. La mejor la tuvo Mbappé en un remate a bocajarro que salvó Neuer. De los alemanes, prácticamente sin noticias, solo se pudo hablar cuando el árbitro decantó la balanza y se cargó la eliminatoria.
La roja a Camavinga por retener la pelota lo dilapidó todo. A partir de ahí llegó el gol de Luis Díaz y la sentencia de Olise cuando ya estaban en tromba. El Allianz, acongojado, solo pudo respirar cuando el Real Madrid se quedó con diez.
Real Madrid
La surrealista roja que vio Camavinga; Vincic eliminó al Real Madrid
Slavko Vincic le mostró la tarjeta roja a Eduardo Camavinga, de forma surrealista, dejando reducidas a la nada las opciones de remontada en Múnich.
Expulsado Camavinga. Segunda amarilla para el francés que deja con diez al Real Madrid tras 24 minutos sobre el césped. #UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/6cFpmawyzH
— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) April 15, 2026
El árbitro esloveno le mostró la segunda amarilla al mediocentro francés por retener la pelota tras una falta en el centro del campo.
