Real Madrid
Al Real Madrid le quedan 6 vidas
El Real Madrid no hizo ayer un buen partido. Esto es una realidad. El conjunto blanco fue dominado de cabo a rabo por un muy buen Bayern de Múnich durante la primera hora de partido, que hizo que las nubes negras de una debacle sobrevolasen el Santiago Bernabéu por momentos.
En el cómputo global, además, los blancos tampoco tuvieron su mejor día. Dominados en el centro del campo, sin acierto arriba y muy superados abajo. De hecho, cada acercamiento del conjunto bávaro durante gran parte del encuentro silenciaba a un Bernabéu que parecía recordar fantasmas del pasado.
El Real Madrid de la ortodoxia sobrevive al incendio alemán… y mereció más
A título individual, la cosa tampoco mejoraba mucho. Arriba, Vinicius y Mbappé erraron ocasiones que no solo no se pueden errar, sino que terminan siendo decisivas en una competición como esta. Abajo, Carreras se convirtió en la marioneta de un tirano llamado Olise que tuvo al lateral deseando el pitido final desde los primeros compases del partido.
Por el centro, Rüdiger, Tchouaméni y Huijsen no fueron capaces de detener a un Hary Kane que flotaba y jugaba como y por donde quería. Bajaba a recibir, cargaba el área, jugaba de espaldas o se escoraba a las bandas. Indetectable, como lo fue hace no tanto un ‘9’ francés que hizo las delicias del Santiago Bernabéu.
Con este guion, lo fácil sería pensar que el Bayern aplastó al Real Madrid y resolvió la eliminatoria. Pero, por suerte, cuando el equipo que está en el césped lleva el escudo del conjunto blanco, el guion no sirve de absolutamente nada. Y el partido de ayer fue el mejor ejemplo de ello.
Y es que, a pesar de todo lo recién comentado, fue un milagro para el Bayern que el Real Madrid no vuele a Múnich con la eliminatoria empatada. Más que un milagro, una obra divina edificada por un Manuel Neuer que demostró a sus 40 años que el talento, como el buen vino, mejora con el paso de los años.
El Bayern fue mejor durante un tramo importante del partido, sí. Pero ese gigante alemán que aplasta en Europa con mano de hierro volvió a vivir anoche en sus propias carnes que ni el mejor fútbol es capaz de doblegar el espíritu insaciable de un Real Madrid que siempre vuelve a la pelea. Pase lo que pase.
Porque así es el Real Madrid y así es la Champions League. Un binomio en el que no se entiende al uno sin el otro. Y ayer el Bayern vivió eso en sus propias carnes. A pesar de que los de Kompany jugasen un partido casi perfecto, Neuer fue su mejor jugador. Y ese es el mayor reflejo de lo que se vivió anoche en el Santiago Bernabéu.
La mejor y a la vez la peor noticia es esa, que el Real Madrid está vivo. Es la mejor porque muchos dieron por hecho que el conjunto blanco perdería anoche sus siete vidas. Y a la misma vez, es la peor porque los mismos que dieron por muerto al Madrid, terminaron el partido con la sensación de que el resulto podría haber sido mucho más positivo.
Ahora, solo queda una opción: ganar en Múnich. La fortaleza alemana. Aquella bestia negra que solía causar pavor solo con ser nombrada en los aledaños de Chamartín. Y esta vez los blancos lo tienen difícil, sí. Pero cuando se trata de ganar en la Champions League, ya sea en casa o fuera, ya sea con ortodoxia o sin ella, jugando mejor o peor, nadie iguala el puño de hierro del Real Madrid.
Sin demasiado brillo, sin demasiada ortodoxia. Porque así es como han llegado algunas de las 15 orejonas que hoy brillan en las vitrinas del Bernabéu. Y aunque muchos pensaran ayer que el conjunto blanco no escaparía vivo del primer encuentro contra el Bayern… la realidad es que al Real Madrid aún le quedan seis vidas.
Real Madrid
Orgullosos del Real Madrid: Vincic evitó la remontada en Múnich
Hay que estar muy orgulloso de lo que hizo el Real Madrid. Plantó cara al todopoderoso Bayern y lo puso contra las cuerdas perdiendo la ida. Vincic y el colectivo arbitral terminaron por cargarse toda la opción. Hubo un antes y un después tras la roja que vio Eduardo Camavinga por doble amarilla – reteniendo la pelota mientras regresaba a su posición – y se consumó con los goles de Luis Díaz y de Olise. El Bayern estará en semifinales. El fútbol fue muy cruel con el Real Madrid.
La eliminatoria estaba abierta. Fue lo que avisábamos en Dinastía Blanca y lo que repetía toda la prensa internacional. El gol de Mbappé en el Bernabéu podía valer «oro» y en Múnich no estaba dicha la última palabra. Lo sabía desde Neuer hasta Kompany. Y también todo el Allianz Arena que abarrotó las gradas en busca de citarse en las semifinales de la Champions League contra el PSG.
Arbeloa optó por una táctica ultraofensiva – suicida a nivel defensivo – y quería agitar la coctelera con goles. El entrenador del Real Madrid entendió a la perfección qué es lo que pedía la serie tras caer en casa. Era Europa, era el Real Madrid, y la sensación es que quedaba un mundo. En su once dejó fuera a Camavinga y Pitarch apostando por Brahim, Bellingham, Valverde y Arda. Todos trabajaron. Del primero hasta el último. En apenas 48 segundos ya habían igualado los cuartos.
El narrador de la historia más optimista jamás podría imaginar lo que ocurriría en 1 minuto. Un error garrafal, fatal, horrible y estrepitoso de Manuel Neuer para dejársela a Arda Güler que dispararía a portería como hizo ante el Elche y se la metía al alemán desde Ankara. Esta vez desde campo contrario, aunque alejado de esa posición de gol ante el MVP del partido de ida en el Bernabéu.
Parecía que se había hecho lo más difícil, pero el Real Madrid regalaba una acción ofensiva para que marcase Pavlovic tras el lanzamiento de un córner. El Bayern puso el 1-1 mostrando reacción y demostrando que jugaba y que no se acongojaba ante el panorama. A partir de ahí, a los golpes.
Llegó otro golpe de los madridistas y de nuevo llevó el mismo sello: Arda Güler. Un disparo de falta directa que marcaría el turco volviendo a batir a Neuer – que quizá pudo hacer algo más – y que repetía el guion de mandar el partido a la prórroga en el minuto 28 del duelo en Múnich. Y nuevamente ocurrió lo mismo. Desconexión defensiva de Trent Alexander-Arnold y el Bayern mostraba que no le importaba ir al K.O contra el Real Madrid. Esta vez lo marcaba Harry Kane al que lógicamente no se le puede regalar ni un centímetro dentro del área. 2-2 en el 38′.
Antes de ir al descanso habría tiempo para un gol más. Fue madridista y fue del hombre que se fichó para momentos así y que estaba completando unos buenos primeros 45 minutos. Kylian Mbappé marcó el 2-3 para conducir de vuelta el partido al tiempo extra. Lo pudo marcar Vinicius, estrellándola previamente contra el larguero, pero el destino se lo tenía preparado al de Bondy.
En la segunda parte hubo otro partido. El Bayern optó por el fútbol control y el choque se igualó. El Real Madrid tampoco quiso ir a los golpes, pero gozó de varias oportunidades claras. La mejor la tuvo Mbappé en un remate a bocajarro que salvó Neuer. De los alemanes, prácticamente sin noticias, solo se pudo hablar cuando el árbitro decantó la balanza y se cargó la eliminatoria.
La roja a Camavinga por retener la pelota lo dilapidó todo. A partir de ahí llegó el gol de Luis Díaz y la sentencia de Olise cuando ya estaban en tromba. El Allianz, acongojado, solo pudo respirar cuando el Real Madrid se quedó con diez.
Real Madrid
La surrealista roja que vio Camavinga; Vincic eliminó al Real Madrid
Slavko Vincic le mostró la tarjeta roja a Eduardo Camavinga, de forma surrealista, dejando reducidas a la nada las opciones de remontada en Múnich.
Expulsado Camavinga. Segunda amarilla para el francés que deja con diez al Real Madrid tras 24 minutos sobre el césped. #UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/6cFpmawyzH
— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) April 15, 2026
El árbitro esloveno le mostró la segunda amarilla al mediocentro francés por retener la pelota tras una falta en el centro del campo.
