Real Madrid
El Real Madrid dimite de LaLiga con una nueva polémica (1-1)
Un viernes atípico en Chamartín. El Real Madrid recibía en su feudo a un Girona necesitado de puntos para salir de la zona peligrosa de la tabla. Sin embargo, la jornada tenía poco de habitual en un partido de liga en Concha Espina. No solo por ser un viernes, sino porque la mente de todos estaba en Baviera.
Un hecho que, sin embargo, no se notó desde un primer momento, ya que Álvaro Arbeloa, sin dar la Liga por perdida, saltó al verde con todos los pesos pesados: Vini, Mbappé y Valverde, los habituales, no fallaron en el once inicial.
Tampoco lo hicieron otras piezas como Bellingham o Militao, que apuntaban del mismo modo a la titularidad en Múnich. Y a pesar de estar centrados en la final del viernes, hoy el conjunto blanco no quería terminar de decir adiós a la Liga.
Y no tardaron los blancos en empezar a amenazar la meta gironí. La primera llego de un excelente pase de Camavinga, que controló Mbappé, pero no con la precisión suficiente para buscar un golpeo a portería.
La segunda también llevó la firma del ’10’, que volvió a llegar forzado a un centro lateral y su remate se encontró con el despeje de uno de los zagueros visitantes muy cerca de la meta. Y menos de un minuto tardó en volver a buscar portería tras un balón filtrado desde la frontal, topándose en ese momento con la parada de Gazzaniga.
El Madrid, poco a poco, empezaba a oler la sangre. Sin embargo, el conjunto catalán también amenazaba al contragolpe. Y una gran conducción y posterior disparo de Ounahi obligó a Lunin a firmar la primera gran intervención de la noche.
El partido entró entonces en una fase de standby en el que ninguno de los dos equipos generaba peligro sobre la meta rival, salvo un disparo lejano de Arnau que se marchó desviado.
Al poco de cumplir la media hora de encuentro, Fede Valverde se apunto la más clara de la primera mitad. Una buena internada de Carvajal por el perfil derecho dejó un balón franco en el pico del área para el uruguayo, que buscó la escuadra con un golpeo con el interior, y obligo a Gazzaniga a firmar otra gran parada.
Lo intentó poco después nuevamente con una incursión por la izquierda Mbappé, pero fue detenido por Alberola Rojas, que señaló falta en ataque después de que Reis cayese desplomado ante el francés.
Tras esto, ya al borde del descanso, Vinicius estuvo a punto de empujar una prolongación de Mbappé sobre la misma línea de meta, pero no acertó a conectar con el esférico, a pesar de que la jugada había sido anulada por fuera de juego.

Poco más hubo que contar en los primeros 45 minutos, y la segunda mitad comenzó con un guion aparentemente distinto: ni un minuto tardó Bellingham en probar a Gazzaniga tras una jugada coral tras una recuperación de Vini, pero el golpeo del inglés fue directo a las menos del meta.
Ante la imposibilidad de derribar el muro del meta francoargentino, el Madrid recurrió a un recurso tan útil como utilizado esta temporada: Fede Valverde. Como sino iba el conjunto blanco a derribar el muro si no era con un derechazo desde la frontal del uruguayo, ante el que Gazzaniga pudo hacer más, y que puso por delante al conjunto blanco.
Ahora sí, el conjunto blanco parecía desatarse en ataque, y tras el tanto de Fede, ya volcado en ataque, el conjunto blanco empezó a acosar el área del conjunto visitante, con otras dos claras para Mbappé, que el francés no logró poner entre palos.
Sin embargo, lo caprichoso del fútbol dictó que cuando mejor estaba el Real Madrid, llegaría el jarro de agua fría: poco menos de 10 minutos después del tanto blanco, Lemar condujo por la frontal hasta buscar una zona óptima de disparo, y en la medialuna sacó un zurdazo que la puso lejos del alcance de Lunin, poniendo las tablas en el marcador.

Ahora sí, el tiempo apremiaba a un Real Madrid que veía como, de terminar así el partido, el Barça podría aumentar a nueve puntos la brecha, dejando LaLiga prácticamente sentenciada para el conjunto azulgrana.
Con esta situación, el Santiago Bernabéu se impacientaba y así se lo hacía saber a los suyos a través de la sinfonía de viento. Sin embargo, con un Madrid volcado al ataque, la polémica no tardó en aparecer.
Lo hizo tras una conducción de Mbappé por la derecha, en la que el delantero francés cayo en el área tras ser golpeado por Vitor Reis. Mismos protagonistas que en la primera mitad en distinto área. Esta vez, Alberola Rojas no consideró punible la acción, en una jugada que causó la cólera del Bernabéu.
Una acción tras la que no hubo más, en una aciaga noche en la que el Real Madrid dimitió de LaLiga. Y lo hizo con la mente puesta en Múnich, sí, pero también con un arbitraje que explica por qué en la última década el conjunto blanco ha ganado más Champions que Ligas.
Foto: Real Madrid
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Bayern-Real Madrid, en directo
El Real Madrid se juega la temporada en Múnich y necesita firmar una remontada tras perder en la ida que se disputó en el Santiago Bernabéu. CLICK AQUÍ para seguir la última hora en Real Madrid TV o desliza en Dinastía Blanca para ver las novedades en captura y vídeos del duelo continental.
Foto: UEFA
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Mendy pidió penalti de Tah; Vincic estaba cerca y lo tenía claro
Todas las miradas estaban puestas en Slavko Vinčić, árbitro esloveno, que fue el encargado de impartir justicia en el Bayern-Real Madrid. El colegiado tuvo que lidiar con jugadas polémicas desde el minuto 24.
En ese citado minuto llegó la primera polémica del encuentro. Ferland Mendy, en un ataque madridista, subía como un delantero más y era derribado por Jonathan Tah dentro del área.
El lateral francés pidió penalti, pero Vincic – muy cerca de la acción – decidió no señalar nada y tampoco ir al VAR para revisar la acción. Una jugada de criterio que, a juicio del esloveno, no era suficiente para ser pena máxima.
El Bayern de Múnich, por su parte, pidió una revisión por una falta de Rüdiger a Stanišić en el inicio del 2-3 de Mbappé. No había absolutamente nada a revisar y valió la percepción de Vincic que decidió no señalar nada y dar por válido el gol del Real Madrid en el Allianz Arena.

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