Baloncesto
El Madrid apunta su nombre; Chus Mateo vio el partido y lo quiere fichar
El Real Madrid ha comenzado la reconquista de la Next Generation, que se jugará del 24 al 26 de mayo. Para clasificarse, tendrá que ser el primero de su grupo, que se disputa en Podgorica. Hoy ha debutado contra el equipo italiano Reyer Venice, venciendo por 92-66.
El partido no comenzó bien para el Real Madrid; el equipo italiano se puso 10 puntos arriba gracias a su acierto en el triple, especialmente su jugador estrella Saccoccia, que anotó 4 triples consecutivos.
Sin embargo, el Real Madrid reaccionó en el segundo cuarto con un gran Hugo González, quien anotó 3 triples consecutivos, y un destacado Demin en la dirección del juego. A partir de ahí, el Madrid dominó el partido hasta el final.
El mejor del equipo blanco fue su gran joya, Hugo González, que ya ha debutado con el primer equipo esta temporada, alternando convocatorias con el primer equipo y el equipo EBA.
En el partido de hoy, anotó 17 puntos, 2 rebotes y 1 asistencia, con una valoración de 24. Fue bien secundado por Igor Demin con 15 puntos y Mitar con 15 puntos.
El Madrid ha ganado la Next Generation en tres ocasiones: 2015, donde la estrella fue Luka Doncic, 2019 y 2023.
Saccoccia impresionó
Aunque la gran estrella del partido fue la gran joya del baloncesto italiano, Stefano Saccoccia, que firmó 32 puntos ante los blancos (6 de 11 en tiros de dos, 5 de 7 en triples y 5 de 7 en tiros libres).
Chus Mateo vio el partido y quedó impresionado con el rendimiento de la joven joya transalpina. El Real Madrid seguirá muy de cerca la progresión de Saccoccia para un posible fichaje de futuro.
Foto: EFE
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

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