Baloncesto
Chus Mateo da luz verde al próximo fichaje, el jugador ha dado el «sí»
El Real Madrid está saboreando aún el título de la Copa del Rey, y teniendo en juego los dos títulos más importantes de la temporada: la Euroleague y la Liga Endesa.
Pese a todo esto, el equipo blanco ya está planeando la próxima temporada. Hasta 6 jugadores acaban contrato: Llull, Rudy, Tavares, Poirier, Hezonja y Sergio Rodríguez. Posiblemente, Rudy y Sergio Rodríguez se retiren. Llull y Poirier tienen ya prácticamente cerrada su renovación. El menorquín renovará por una temporada más y Poirier por dos. Tavares y Hezonja siguen negociando su continuidad con el equipo blanco. El croata ha rechazado dos ofertas del Madrid.
Por ese motivo, el Madrid ya está mirando el mercado para reforzar el equipo de cara a la próxima temporada y está sonando mucho el nombre de Jaime Pradilla, de 23 años, ala-pívot del Valencia Basket.
Es uno de los grandes talentos del baloncesto español. Ante la posible salida de Rudy y el Chacho, el Madrid necesita fichar jugadores nacionales para cubrir el cupo.
Pradilla tiene contrato con el Valencia, pero tiene una cláusula que pueden cortarlo ambas partes. En principio, el club che no quiere dejarle marchar, pero dependerá de la intención que tenga el jugador.
Concentrado con España
Pradilla se encuentra ahora concentrado con la selección española para disputar dos partidos clasificatorios para el próximo europeo de basket.
El joven ala-pívot se formó en el Zaragoza antes de firmar por el Valencia Basket, donde lleva un par de temporadas rindiendo a un gran nivel. Con la selección española fue campeón de Europa en 2022.
Pradilla ya sabe del interés del Real Madrid por él y ahora tendrá que decidir si quiere dar un salto en su carrera y jugar en el campeón de Europa la próxima temporada. Sin duda, sería un gran fichaje. Muchos le comparan con el mítico Felipe Reyes por su gran facilidad para coger rebotes.
Foto: ACB Photo
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

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