Baloncesto
Adiós al Real Madrid de Chus Mateo, ya es oficial
Tras la derrota del Real Madrid en la final de la Supercopa de España frente al Unicaja, Chus Mateo ha dejado claro que necesita más refuerzos.
En sus últimas declaraciones, Mateo afirmó que el Madrid no podía afrontar una temporada de 90 partidos con tan solo 13 jugadores. La marcha de Yabusele a la NBA ha sido un golpe significativo, y todos los intentos del Madrid para encontrar un sustituto, de momento, no han salido bien.
El primer nombre que sonó para reemplazar a Yabusele fue el del letón Davis Bertans, quien finalmente acabó fichando por un equipo catarí. Luego, el francés Evan Fournier fue una opción, pero tampoco se concretó y terminó firmando por el Olympiakos. Posteriormente, el turco Cedi Osman había llegado a un acuerdo con el Madrid, pero finalmente recibió una oferta irrechazable del Panathinaikos y acabó fichando por el club heleno.
Renueva con el Valencia
El último nombre que sonó fue el de Semi Ojeleye, ala-pívot del Valencia Basket. Este verano, Ojeleye ya había rechazado una oferta del Barça, y aunque siempre fue el jugador que más gustó a Chus Mateo para reemplazar a Yabusele, tampoco se puede concretar su fichaje, ya que ha renovado por dos temporadas más con el club taronja. Ojeleye expresó que está muy a gusto en el Valencia Basket y que desea seguir siendo parte del proyecto del equipo durante mucho más tiempo.

Última opción: Osetkowski
Actualmente, el último nombre que ha surgido es el del ala-pívot del Unicaja Málaga, Dylan Osetkowski, de 28 años y 2,06 metros de estatura. Sin embargo, el problema radica en que el Real Madrid tendría que pagar los 800.000 euros de su cláusula. Habrá que esperar cómo se desarrolla este asunto y si finalmente el Madrid logra cerrar el fichaje del sustituto de Yabusele para ampliar la plantilla y afrontar la temporada con mayores garantías.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
