El empate en el Martínez Valero dejó un sabor agridulce en lo deportivo para el Real Madrid, pero para uno de los protagonistas sobre el césped, la noche tuvo un significado mucho más profundo y emocional. Álvaro Rodríguez, el ‘Toro’ que se crió en Valdebebas y que ahora defiende los colores del Elche, vivió un reencuentro especial con los que hasta hace poco fueron sus compañeros, mentores y amigos en la capital.
Al finalizar los noventa minutos de batalla que terminaron en tablas (2-2), el delantero no quiso perder la oportunidad de llevarse un recuerdo imborrable de su antigua casa.
Y no se conformó con uno solo. Como muestra la imagen que ya ha comenzado a circular con fuerza entre el madridismo, Álvaro se marchó del estadio con un auténtico ‘botín’ de cuatro camisetas que representan el respeto y la amistad que aún perdura en el vestuario.
En sus manos, con una sonrisa que delata la ilusión del momento, sostiene con orgullo la número 8 de Fede Valverde, uno de los capitanes y referentes absolutos del vestuario blanco, con quien compartió entrenamientos y consejos durante su etapa en el primer equipo.

Pero la recolección no terminó ahí. Sobre la mesa descansan otros tres trofeos de guerra que completan su colección personal: la 23 de Ferland Mendy, un muro defensivo al que se enfrentó durante el choque; la del brasileño Rodrygo Goes, con quien mantiene una excelente relación; y quizás la más especial por el vínculo generacional y de cantera, la 16 de Gonzalo García.
Esta imagen confirma que, más allá de la rivalidad deportiva y del reparto de puntos que frena momentáneamente al equipo de Xabi Alonso, los lazos forjados en La Fábrica son inquebrantables. Álvaro Rodríguez peleó por el Elche, pero se llevó a casa, literalmente, un pedazo del corazón del Real Madrid.
