Álvaro Arbeloa y José Mourinho volverán a verse las caras en las próximas horas. El salmantino ve como el de Setúbal está muy presente en las ruedas de prensa – de manera directa o indirecta – ya que fue su gran maestro en el Santiago Bernabéu.

El «Mourinhismo» existente dentro del vestuario del 2010 al 2013 no se entendería sin la figura de Arbeloa. Silvino Louro, Rui Faria o Karanka, dentro del staff de Mou, le tenían una altísima estima al lateral en esa cruzada contra Iker Casillas o Sergio Ramos.

El punto álgido de Mourinho como voz imponente en el vestuario merengue – el que antepuso a Adan por encima de Iker y el que reclamó el fichaje de Diego López – curiosamente, ayudante de Arbeloa en el Castilla – tuvo a Álvaro como gran protagonista.

«Parece un sacrilegio hablar bien de Mourinho», decía Arbeloa en plena concentración con la selección. Fue el que más le apoyó en su salida del Real Madrid y no escondió su lealtad hacia el que ahora es el entrenador del Benfica.

Arbeloa se ganó el reconocimiento de Mourinho, en la carta de despida, y fue realzado como uno de los futbolistas que más han marcado su carrera en los banquillos que, ahora, prosigue en el fútbol portugués.

(Jasper Juinen/Getty Images)

Los dos se fundirán en un gran abrazo, de amistad, en el reencuentro más morboso de los últimos años y que se dará este miércoles antes, durante y después del Benfica-Real Madrid.