Álvaro Arbeloa se pone en la diana en la derrota ante el Albacete y se quita del foco en las victorias. «Este triunfo es del equipo», dijo y repitió ante Levante, Mónaco y Villarreal. Lo justo es adjudicar mérito al salmantino por lo visto en esas tres grandes victorias.
Ante el Levante lo cambió todo en el descanso, contra el Mónaco se vivió un recital y ayer ante el Villarreal dio un golpe de autoridad. El Real Madrid funciona y todo ha cambiado.

Una de las grandes claves tácticas en Castellón fue en el ejercicio de presión de los blancos. Todos corrieron, todos presionaron y todos tenían clara su encomienda. Ayer empezaron a demostrar que la «gegenpressing» de Arbeloa puede ser diferencial para mostrar la voracidad del equipo.
En un gráfico de StatsBoom se puede apreciar el cambio de «chip» que han dado los madridistas con Arbeloa. Cogiendo de referencia el partido ante el Villarreal en la ida, en el Santiago Bernabéu, el Real Madrid presionó, corrió y adelantó líneas ante un atrevidísimo (y muy buen equipo) conjunto de Marcelino García Toral.

Arbeloa vuelve a salir triunfador y en el mapa del calor se aprecia como su discurso cala dentro del vestuario. Un Real Madrid que muerde, con carácter y que disfruta sobre el terreno de juego.
