Trent Alexander-Arnold se vistió de David Beckham en su regreso a la titularidad. Arbeloa le dio minutos frente al Valencia y en Dinastía Blanca ya hablábamos de su importancia e impacto inmediato en el equipo blanco. El inglés, haciendo cosas del otro citado inglés, completó unos 60 minutos a grandísimo nivel frente a la Real Sociedad.
Esos pases «bananita», con la curva y efecto para llegar al delantero, hacen nucha falta en el fútbol moderno. Trent, de ellos, dio un verdadero clínic futbolístico. Alexander-Arnold brilló, dio una asistencia, y generó mucho peligro en la zaga rival. Había que andar con mucho ojo en ese lateral, alargado con Valverde y con conexión directa a los pies de Gonzalo. Fue una de las grandes armas que tumbó a los de Matarazzo en el coliseo merengue en la noche de sábado de San Valentín y Carnavales. Se dio un festín.
Basta con ver el mapa del calor del futbolista anglosajón y analizar su trayectoria de pases buenos generados en el encuentro. Trent sacó repertorio, como en su día acostumbraba a hacer Beckham, y da licencia al madridismo para ilusionarse – si las lesiones le respetan.

Parte de la mejoría en el juego madridista con Xabi llegó en San Mamés, ante el Athletic Club, con un Trent que estaba firmando un papel superlativo. Se lesionó, volviendo a las andadas, y de nuevo reapareciendo ante un equipo vasco volvió a rendir a gran nivel.
