El Real Madrid estará en el sorteo del próximo viernes en Nyon. Buscará acceder a los cuartos de final y para ello, en octavos, deberá medirse a Manchester City o Sporting de Lisboa. Podría tocar otra vez un portugués… o podría repetirse el histórico clásico de Europa ante los citizens de Pep Guardiola y de Haaland, entre muchos otros.

Los de Arbeloa hicieron los deberes, con lo justo, y pasan a los octavos de final. El Real Madrid se complicó la vida y mandó la eliminatoria a la prórroga en 14 minutos. Sin embargo, hubo reacción con el gol de Tchouaméni y hubo baile con el gol de Vinicius que reventaba las aspiraciones lusas del conjunto de un ausente José Mourinho.

Partido a vida y muerte, tras la emboscada en el último encuentro de la Fase Liga, el que tenía por delante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu ante el Benfica. El ambiente, enrarecido desde el inicio, se puso incluso más tenso por lo que pasó en la previa. Hubo altercados entre la Policía y un sector de ultras que se desplazó a la capital española para vivir el choque y liarla por los aledaños de La Castellana. También se llegó a decir que muchos de ellos, sin entrada, estaban a la búsqueda de una de ellas para «infiltrarse» con los aficionados blancos.

Fue raro, de igual forma, saber en primera instancia que Mourinho podía ocupar un hueco en la tribuna de prensa y acabó viéndolo desde el bus del equipo en un Ipad. Al igual que también sorprendió ver un Bernabéu que no lucía mosaico ni tifo alguno en favor de Vinicius Jr. más allá que una respectiva pancarta formal que rezaba «Respect» y «No al racismo». Una pancarta que fue opacada por la pitada descomunal de esos aficionados más racistas del Benfica. Al igual que hubo pitos a todas las proclamas de la UEFA sobre el racismo.

Más raro si cabe viendo como en el minuto 14 marcaba Rafa Silva tras una serie de rebotes e igualaba la eliminatoria ante el Real Madrid por la vía rápida. La alegría le duró muy poco a los portugueses ya que en el 16′, Tchouaméni se vestía de Kroos para ajustársela a Trubin y poner el 1-1 que volvía a ser un 2-1 en el global.

¿Y Dedic?

Pudo ser un 3-1 de no ser por el tanto que le anularon a Arda Güler desde el VAR. Las líneas en la sala VOR tomaron como referencia a Tomás Araújo, mientras que la posición de Dedic era la que más dudas podía llegar a generar. Tras un breve momento de suspense, el gol no subió al electrónico y la contienda se fue con el 1-1 al descanso.

Pasaron pocas cosas en el área de Trubin y lo que hubo de acción fue, precisamente, en la de Courtois. El Real Madrid apretaba los dientes y defendía el resultado, como podía, viendo como Benfica la estampaba en el poste o perdonaba ante Courtois. Dicen que quién perdona la paga y fue lo que ocurrió en el Santiago Bernabéu. Lo más destacable – por desgracia – fue ver a Asencio chocando con Camavinga y yéndose en camilla del estadio debido al golpetazo en la boca del estómago.

Fede Valverde, que antes había tenido la única ocasión para marcar en el segundo tiempo, se la entregaba a Vini Jr. al espacio y el 7 no falló. Justicia poética, en el fondo de la afición benifiquista, o como se quiera llamar. Lo cierto es que Vinicius marcó ajustándosela al meta ucraniano y que bailó en el córner en el que bailó en Lisboa. Fue el que tenía que reventar la eliminatoria, con una nueva genialidad, y fue el que tenía que bailar para darle un aire poético a lo que ocurría.