El Clásico es blanco. En Europa, el rey es el Real Madrid y los de Sergio Scariolo se exhibieron en el Movistar Arena para destrozar al Barça y situarse en la zona alta de la tabla de la Euroliga.

Los merengues se dieron un festín ante su afición y, tras bajar el pulgar, vapulearon al Barcelona para reencontrarse con las buenas sensaciones y ganar 80-61.