Real Madrid
Batalla frena al líder en Vallecas (0-0)
El Rayo Vallecano era la bestia negra del Real Madrid… y lo seguirá siendo. Cuarto partido consecutivo sin poder ganar en el barrio de Vallecas. Tercer empate, tropezón, y se avecinan curvas en el parón de selecciones por la versión apática del conjunto de Xabi, por momentos, sin mostrar reacción a la caída en Liverpool.
El Real Madrid viajaba al feudo del Rayo Vallecano – uno de los grandes «debes» del equipo blanco en los últimos años, y rotaba lo justo. Brahim era la gran novedad del once titular, moviendo piezas, en el ecosistema de Xabi Alonso. Los de Íñigo, rival incómodo siempre, venían con la moral por las nubes tras ganar en la Conference League al Lech Poznan (3-2) y sí que agitaban su once titular introduciendo hasta siete cambios
Batalla se confirmó en los primeros minutos como el héroe del Rayo. Primero le sacó una clara a Arda Güler en el minuto 2 y en el 21′ se hizo gigante para sacar un voleón prácticamente a quemarropa de Vinicius y que ya se cantaba como gol en el banquillo madridista. Courtois, entre medias, también tuvo trabajo para sacar una buena oportunidad del Rayo en Vallecas. También entre todo ese batiburrillo de ocasiones hubo un penalti no pitado por un agarrón a Bellingham.

El partido se presentaba tosco, de los trabajosos, y Xabi sabía que el equipo debía de arremangarse en Vallecas. Vinicius, con mucha chispa por la izquierda, era de lo más activo junto a Arda y Bellingham en el ataque merengue. El Real sufría en defensa por las rápidas embestidas del Rayo y el de Tolosa en el descanso tenía que quitar a Huijsen y poner a Militao al ver «señalado» al defensor de origen nerlandés con una amarilla.
La primera mitad finalizó con un Real Madrid muy gris, lejos de la voracidad mostrada ante el Valencia, y siguiendo con la dinámica de Liverpool. En ataque poca fluidez, poca rapidez en la transición defensiva y un boquete en su área permitiendo entrar por banda a Isi y a Álvaro en varias ocasiones. Intimidaron poco a Courtois y esa era la mejor noticia del primer acto.
Los segundos 45 minutos arrancaron con un gran susto para la portería de Thibaut. Jorge de Frutos hacía cantar gol a medio Vallecas, por el efecto óptico, entrando muy bien a atacar un centro lateral por la izquierda y enviándola al lateral de la red. Se la devolvía Arda con un disparo desde la medialuna que se iba por poco en el 51′.

En el 54′ era Jude Bellingham quién gozaba de una gran ocasión y, nuevamente, se topaba con el infranqueable Batalla que tapaba el único hueco por el que se podía colar el disparo del futbolista de Birmingham. El partido se rompía en minutos y Valverde en el 69′ rozaba el gol con un zapatazo desde fuera del área. Ni una ni otra, en ambas siempre el portero de protagonista.
Al Real Madrid no le salían las cosas y la tarde – que pintaba fea desde los primeros minutos – y Xabi metía en liza a Ceballos, Rodrygo y Trent Alexander-Arnold. El inglés en lugar del uruguayo que se iba lesionado por las persistentes molestias y que ahora debería descansar en el parón internacional. No era el día y así quedó patente en las últimas acciones del encuentro.
Para rematar, por si fuera poco, una llave de judo sobre Mbappé se iba al limbo rondando el 90′ y dejaba claro que el CTA tampoco iba a poner de su parte en Vallecas, de hecho, intratables, algunos contabilizarán más de un penalti «robado» al Real Madrid ya que el Rayo iba al límite y en los agarrones dentro del área tenía barra libre. Entre eso y el partidazo descomunal de Batalla, dos puntos al limbo para el líder.
Real Madrid
Marrero se viste de héroe: la Real Sociedad gana la Copa del Rey
La Real Sociedad le ganó la Copa del Rey en La Cartuja al Atlético de Madrid. Los rojiblancos repitieron su historia cayendo en una final muy disputada (2-2) y en la que Marrero y Marín fueron los héroes de los de Matarazzo para revalidar el título cinco años después.
Foto: Getty
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El Real Madrid volverá a luchar
El 19 de mayo de 2023, después de sufrir una de las caídas más duras de la historia del Real Madrid en Champions League, tras caer por 4 goles a 0 frente al Manchester City en el Etihad Stadium, Toni Kroos lanzó un mensaje claro, contundente y sin segundas: “El Real Madrid volverá a luchar”.
Y vaya si el alemán tenía razón. A pesar de la dureza de una caída que muchos tildaban de fin de ciclo, tan solo un año y trece días después, el Real Madrid volvía a ganar la Champions League tras el duro golpe, y Kroos colgaba las botas, retirándose como uno de los mejores jugadores del mundo en el momento.
El Real Madrid atraviesa un momento de reflexión… y cambios
Volviendo al momento actual, la caída del Real Madrid en Múnich no fue, ni mucho menos, tan dura como aquella. Durante 92 minutos de encuentro, el conjunto blanco no estuvo por detrás en el marcador en ningún momento, y durante largos tramos del partido tuvo la eliminatoria empatada en todo un Allianz Arena.
A esto se suma que, de no ser por una de las decisiones arbitrales más escandalosas que se recuerda en la historia de la Champions, el partido habría llegado a la prórroga. Y ahí, nadie sabe lo que podría haber pasado. Sin embargo, el sentir general en la afición y dentro de la propia Casa Blanca es que ahora es momento de introspección.
Porque sí, en Múnich el Real Madrid fue el Real Madrid. Dio un paso adelante ante uno de los mejores equipos de Europa y, seguramente, con algo más de acierto en ambas áreas, el Real Madrid estaría en semifinales. Pero ahí viene uno de los principales problemas: el Real Madrid no puede ser el Real Madrid dos noches al año.
Y es que el encuentro del Allianz fue, con casi toda seguridad, el mejor de la temporada junto al del Manchester City en el Santiago Bernabéu. Sin embargo, ahora el conjunto blanco llega al mes de abril sin opción a ningún título precisamente porque durante un gran tramo de la temporada no han sido ni han querido ser el Real Madrid.
Y por ello, ahora es momento de depurar responsabilidades. A nivel colectivo y a nivel individual. En el global, queda claro que se trata de una plantilla con carencias, especialmente en la faceta de la creación de juego, pero que puede dar mucho más. Y en noches como la del miércoles lo demostraron a la perfección.
A nivel individual, también llega la hora de apuntar ciertos comportamientos. Es cierto que Eduardo Camavinga fue expulsado por una acción que no es sancionable en 999 de cada 1.000 partidos. Tan cierto como que provocar esa situación teniendo amarilla es un error que no cometen ni los infantiles. Y como quedó demostrado el año pasado en el Emirates, no es la primera vez.
En el plano ofensivo, es evidente y debe serlo que en Europa no se puede perdonar tanto. Porque cuando perdonas tanto a un equipo como el Bayern de Múnich, lo más posible es que ellos no hagan lo mismo contigo. Y así fue. Y dentro de esta lista entran tanto Vinicius como Mbappé.
Donde no entran ambos es en el ámbito del esfuerzo. Un sector generalizado de la prensa tiende a generalizar y asegurar que los tres de arriba no defienden. Un hecho fácilmente desmontable con las cifras en la mano en lo que respecta a Bellingham y Vinicius, que fueron en Múnich el primero y el cuarto que más kilómetros recorrieron respectivamente.
Mbappé, muy acertado de cara a puerta desde agosto hasta enero, puede tender a pensar que su calidad lo exime de ese tipo de esfuerzos. Así lo demuestra su posición en el 55º puesto de 57 jugadores de Europa a la hora de presionar. Y su pasividad en el tanto de Luis Díaz, con el equipo con un hombre menos, es el fiel reflejo de que los campeonatos los ganan los equipos, no las estrellas.
Ahora el conjunto blanco tiene largos meses por delante para reflexionar qué y cómo debe cambiar para volver a una senda ganadora. Y volviendo a citar al seis veces campeón de Champions, Toni Kroos, cuando el PSG ganó la pasada Champions: “Es genial ver que todavía se trata de ser un equipo”. Y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
Foto: UEFA
