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Bayern-Real Madrid, en directo: ¡ni Camavinga ni Pitarch!
El Real Madrid se juega la temporada en Múnich. CLICK AQUÍ para seguir la última hora en Real Madrid TV o desliza en Dinastía Blanca para ver las novedades en captura y vídeos del duelo continental.
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La afición del Bayern irrunpe tirando petardos de madrugada en el hotel del Real Madrid
La noche previa a la vuelta en Múnich no fue tranquila para la expedición del Real Madrid. Grupos de aficionados del Bayern se concentraron en los alrededores del hotel de concentración y lanzaron una serie de fuegos artificiales y petardos con el objetivo de interrumpir el descanso del equipo.
La escena, habitual en noches europeas de alta tensión, buscaba generar incomodidad y alterar la preparación del rival.
El estruendo se prolongó durante varios minutos y obligó a reforzar la presencia policial en la zona. El Real Madrid mantuvo la calma y siguió el protocolo habitual en este tipo de situaciones, sin incidentes internos y sin que el cuerpo técnico modificara la planificación del día. Aun así, el ruido fue suficiente para romper la quietud de la madrugada y añadir un elemento más al ambiente hostil que espera al equipo en el Allianz Arena.
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Finalísima para Camavinga
El Real Madrid afronta esta semana la gran final de la temporada hasta la fecha. Esto es algo que ya sabe todo el mundo, pues al conjunto blanco se le puede terminar la temporada en caso de no ganar en Múnich. No obstante, a título individual, este encuentro puede ser una final también para algunos jugadores.
Los 25 futbolistas que viajen a Alemania se juegan mucho. Pero en algunos casos, lo que hay en juego va mucho más allá de esta temporada. Uno de estos casos concretos es el de Eduardo Camavinga, que se encuentra ante un partido que podría cambiar el rumbo de su carrera como futbolista del Real Madrid.
Camavinga, todo o nada en Múnich
La temporada del francés en el conjunto blanco está lejos de ser sencilla. Y no es porque no haya gozado de oportunidades, ya haya sido por la confianza de Xabi y después de Arbeloa, o por lesiones de algunos de sus compañeros. Pero el algodón no engaña: el galo no ha estado mínimamente cerca de su mejor nivel.
Desdibujado, precipitado, y desubicado. Estas son tres palabras que podrían definir a la perfección la temporada de Camavinga. Lejos de ese nivel con el que parecía postularse a ocupa un puesto fijo en la medular del Real Madrid durante la próxima década.
Lejos parecen quedar aquellos encuentros en los que Camavinga era un eje inamovible. Ya fue en el interior, en el pivote o incluso en el lateral izquierdo, el francés ha tenido etapas de protagonismo absoluto en el conjunto blanco. Tiempos que ahora parecen lejanos.
Sin embargo, el fútbol regala este tipo de cosas en los momentos más oportunos, como si siguiese el guion de la mejor película de Hollywood. Y con la lesión de Tchouaméni, Camavinga tiene todas las papeletas para tomar el papel de ancla defensiva en el Allianz Arena. Y lo que pase en Alemania puede ser definitivo para su carrera.
Tras ser cuestionado durante una gran parte de la temporada, ahora Camavinga tiene ante sí la posibilidad de dar un paso al frente y demostrar que no ha llegado ahí por casualidad. De demostrar que la venta no es una opción siquiera mínimamente planteable.
Uno de esos partidos que puede cambiar el rumbo de una carrera. Porque para jugar en el Real Madrid hace falta mucho más que talento y calidad. Y existen jugadores hechos para las grandes citas. Y precisamente son esos jugadores los que son capaces de mostrar resiliencia en los peores momentos y demostrar que han nacido para vestir el blanco del Real Madrid.
Y no será por falta de ejemplos. Salvando las distancias, por supuesto, pero muchos recordarán aquel partido en Old Trafford que cambió la carrera de Luka Modric. Un partido que fue el punto de inflexión en lo que terminaría convirtiéndose en la carrera de uno de los mejores jugadores de la historia.
Porque por aquel abril de 2013, Luka, al igual que ahora Camavinga, también era cuestionado. Eran muchos los que dictaron que el croata no tenía la calidad ni el carácter para triunfar de blanco. Una exhibición que cambió el rumbo de su carrera. Ahora, Camavinga tiene ante sí la oportunidad de demostrar que es ese futbolista por el que se apostó hace ya un lustro. La única duda ahora es si cogerá el tren… o lo dejará pasar.
