Baloncesto
Así ha celebrado el Real Madrid su Copa ACB: baño de masas
El Real Madrid de Baloncesto ofrece su título 29° por las calles de la capital, en el Ayuntamiento y Comunidad, dándose un baño de masas.
El Real Madrid ha celebrado su 29ª Copa del Rey en la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, pero faltaron hasta cinco jugadores por sus compromisos con sus selecciones: Poirier y Yabusele con Francia, Campazzo y Deck con Argentina, y Musa con Georgia.
El Real Madrid llegó a la Comunidad de Madrid a las 12:00 y fue recibido por la presidenta Isabel Díaz Ayuso. Intercambiaron regalos, Florentino entregó una réplica de la Copa del Rey y Ayuso una figura con una estrella de la Comunidad de Madrid. Llull entregó una camiseta a la presidenta.
Florentino Pérez agradeció a Ayuso por recibirlos cada año con tanto cariño, a los jugadores y técnicos por su esfuerzo, y también a la afición. Ayuso agradeció al Real Madrid y sus jugadores por llevar el nombre de Madrid por todo el mundo.
Llull recordó a los compañeros ausentes y agradeció a los aficionados. Luego salieron al balcón a saludar a los miles de aficionados, y desde allí hablaron Llull, Rudy, Sergio Rodríguez y Tavares, dando las gracias a la afición por su apoyo.
Después, se desplazaron al Ayuntamiento de Madrid, donde les esperaba el alcalde José Luis Almeida. Intercambiaron regalos y bromas. Florentino bromeó sobre la visita anual al alcalde, conocido seguidor del Atlético de Madrid. Almeida felicitó al Real Madrid y agradeció sus éxitos.
Llull agradeció a todos los empleados del club por su apoyo y se tomaron una foto de familia para finalizar los actos de celebración. Se espera que vuelvan al menos dos veces más.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

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