Que Xabi Alonso es un entrenador nivel élite mundial es una realidad que quedó plenamente demostrada durante su exitoso mandato en el Bayer Leverkusen, haciendo historia en el club germano y quedándose a las puertas de un triplete. Tan real como el hecho de que el tolosarra no ha sido capaz de plasmar su visión futbolística en el Real Madrid.
Por ello, tan solo ocho meses después de su aterrizaje en La Casa Blanca, Xabi dijo adiós ayer tras una corta etapa en el banquillo blanco con muchas más sombras que luces. Una crónica de una muerte anunciada en la que el conjunto blanco ha recurrido al refranero español con aquello de “A rey muerto, rey puesto”, Álvaro Arbeloa ocupará su puesto.
Las curiosas similitudes en el banquillo del Real Madrid una década más tarde
Otra realidad tangible es el hecho de que Arbeloa tiene no mucho, muchísimo trabajo por delante. El hasta ayer entrenador del Castilla se enfrenta a un gran reto en el que tiene muchos retos por resolver. Muchos de ellos ponen la balanza en su contra, pero, sin embargo, la hemeroteca pone a su favor una coincidencia que cumple una década este 2026.
De hecho, para comprender el origen de la misma, tenemos que retroceder diez años y nueve días exactamente. Aquel 4 de enero de 2016, el Real Madrid destituía a Rafa Benítez después de, al igual que ha ocurrido con el técnico tolosarra, el que ganase una Champions histórica en el banquillo del Liverpool en 2005, -en la que Xabi, por cierto, anotó el tanto del empate-, tampoco lograse plasmar su idea en Chamartín.
Las casualidades, sin embargo, no han hecho más que empezar. En sustitución de Benítez, Florentino apostó por un Zinedine Zidane con un cortísimo recorrido como entrenador. Hasta aquel momento, también ocupaba el banquillo del filial blanco, al igual que hasta ayer lo hacía Arbeloa. Muchos recordarán el clásico “le sustituye un entrenador que ayer no ganó a La Roda”, de Isaac Fouto, que precedió las tres Champions consecutivas que ganó el francés en la nave blanca.
Solo esto ya sería una casualidad impactante en la situación de Arbeloa en su estreno al timón de la nave blanca. Pero es que eso no es todo. Tirando un poco más del hilo, juega también una parte importante la figura de Carlo Ancelotti, que fue el predecesor de las tres Champions consecutivas de Zidane, y también el último entrenador antes de Benítez.
En 2014, Ancelotti ganó La Décima. En 2024, Ancelotti ganó La Decimoquinta. Sin embargo, en 2015, Ancelotti firmó un año en blanco y fue despedido por Florentino Pérez. También en 2025, Ancelotti firmó otro año en blanco y volvió a ser despedido diez años después.
Al italiano le sucedieron Rafa Benítez en 2015 y Xabi Alonso en 2025. Los dos técnicos duraron exactamente lo mismo en el banquillo blanco: ocho meses antes de ser sustituidos por el entrenador del filial. Un ciclo de casualidades casi imposibles de firmar, que hacen a muchos creer en un efecto mariposa que, de darse mínimamente parecido, conducirá a una época de éxitos al Real Madrid.
Sin embargo, a pesar de este efecto mariposa al que se agarran muchos aficionados del Real Madrid, la realidad es que Arbeloa tiene mucho trabajo por delante, y lo único que se le puede pedir a la entidad, jugadores, cuerpo técnico, afición y directiva, es ir todos a una en busca de sacar la situación adelante. Desde ayer, y hasta nuevo aviso, Arbeloa será el capitán de la nave blanca. Y desde Dinastía Blanca solo podemos desearle la mejor de las suertes.
