Baloncesto
Chus Mateo pone deberes: «31 puntos han sido de pérdidas y rebotes»
Chus Mateo analizó la victoria del Real Madrid ante el UCAM Murcia:
Sus frases destacadas:
«Hemos ganado a un equipo muy aguerrido, que juega bien al baloncesto. Está compitiendo y manteniéndose en la parte alta de la tabla en la Liga Endesa y en la Champions creo que es líder ahora mismo. Era uno de los mejores Murcia que podíamos encontrarnos. Lo han hecho muy bien. Hemos tenido una buena puesta en escena. Hemos hecho muy bien las cosas. Hemos llegado a tener una ventaja amplia y nuestros errores, no tanto en la defensa individual, pero sí en la precipitación ofensiva, nos ha llevado a perder balones en exceso y eso nos ha castigado mucho. Han sido puntos sin oposición. El rebote nos ha hecho daño. Ha habido muchos rebotes ofensivos por su parte que previamente habíamos tocado. 31 puntos de Murcia han sido entre las pérdidas y los rebotes. Lo mejor es que vamos a jugar una semifinal de Copa. El partido de cuartos nunca es fácil. Hemos sabido sufrir juntos en momentos complicados y sacar la cara en el momento clave para ganar el partido. Otra cosa muy positiva es que todos han aportado. Tenemos claramente identificado dónde podemos mejorar. Estoy feliz y contento de poder disputar una semifinal de la Copa del Rey. La Copa nunca es fácil para nadie”.
«Teníamos un rival de una entidad grande, que ya nos ha ganado en una ocasión, que sabe jugar, que juega como equipo. Te hacen jugar incómodo. Anticipan, ponen presión al balón, niegan la circulación de balón. Por momentos nos han colapsado, pero lo bueno es que hemos identificado que hoy era el partido. No hay más. Ahora sólo hay un partido delante, el de semifinales. Intentamos focalizar lo que tenemos delante y eso nos ayuda a hacer un buen trabajo. Seguiremos pensando así».
«Hemos querido acabar el partido antes de llegar al minuto 40 y eso no pasa nunca. En ocasiones nos da por pensar que el partido lo tenemos ya y queremos acabarlo antes de tiempo. Con equipos como UCAM, si no juegas con disciplina, y hoy la hemos perdido por momentos, son capaces de sacar provecho de eso. La Copa es esto, los partidos son igualados y a veces pasan cosas. Hemos estado preparados para que no hubiera una victoria de UCAM. Ellos han competido hasta el final”.
«Tenemos un equipo con mucha gente. La Euroliga demanda una exigencia brutal. Las exigencias nos llevan a tener una plantilla larga y de jugadores buenos. Tengo mucha suerte, soy el entrenador del Real Madrid, un equipo con un gran fondo de armario. Pero los jugadores tienen que saber jugar y tener el carácter que tienen estos. La calidad y el carácter de los jugadores también influyen. Tengo a mi lado a jugadores muy buenos”.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

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