Baloncesto
Chus Mateo encuentra a su crack ideal para el Real Madrid
Chus Mateo hizo debutar en la Euroleague a una de las mayores joyas de la cantera blanca y del baloncesto europeo, se trata de Hugo González, 17 años, 1,98 de estatura.
El técnico blanco le dio entrada en el cuarto tiempo y logró anotar 2 puntos tras una asistencia del Chacho Rodríguez y provocó dos faltas. El joven canterano no olvidará su debut en Europa, donde el Real Madrid venció a uno de los equipos más difíciles del continente, el Maccabi, con un rotundo 70-99.
Antes de este partido, Hugo González hizo historia en la Liga EBA. En dos partidos consecutivos, logró una valoración de 77 ante el Zentro Basquet, anotando 35 puntos con un 5/6 en triples y 9 rebotes, y ante el Euro Rivas anotó 38 puntos.
El joven alero madrileño debutó en la Liga ACB el 2 de octubre contra el Monbus Obradoiro, donde anotó sus primeros 4 puntos. Ha jugado un total de seis partidos con un promedio de 1,8 puntos por partido, 1,5 rebotes y una valoración de 1,7.

La temporada pasada ganó la Euroleague Junior siendo elegido MVP de la final. Con la selección española sub-17 fue subcampeón del mundo perdiendo la final ante Estados Unidos y fue elegido en el mejor quinteto del campeonato. Se espera que entre al draft de la NBA en 2025 y se prevé que ocupe uno de los puestos más altos del draft.
Desde Luka Doncic no habían visto un talento tan grande en la cantera del Real Madrid. Chus Mateo quiere darle más minutos en el futuro, hay muchos partidos y tendrá la oportunidad de mostrar su gran calidad.
Hugo González es un portento físico capaz de hacer mates espectaculares y es un muy buen tirador de tres. Muchos lo comparan con Rudy Fernández cuando tenía su edad.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

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