Baloncesto
Chus Mateo lo apunta en rojo, tiene 19 años y puede ser su próxima estrella
El Real Madrid quiere rejuvenecer su plantilla de cara a la próxima temporada ante las posibles retiradas de Rudy Fernández y Sergio Rodríguez.
El Madrid necesitará fichar jugadores españoles para cumplir con el cupo de cuatro jugadores nacionales, y el nombre que más suena es el del base Juan Núñez, de 19 años. Es uno de los jugadores con más proyección del baloncesto europeo.
Núñez se marchó hace dos años del Real Madrid después de conquistar la Liga Endesa. El joven base fichó por el equipo alemán Ulm de la Bundesliga, donde la temporada pasada conquistó la Bundesliga por delante del Bayern Munich y Berlín, que eran los favoritos.
El español fue una de las figuras del equipo junto a Dos Santos, Zugic y Cabocio. Juan Núñez es un base de mucho talento, con una gran visión de juego y facilidad anotadora. Su rendimiento en las dos temporadas que lleva en el equipo alemán no ha pasado desapercibido para los grandes clubes europeos.
Lo quiere media Europa
Estuvo a punto de fichar este verano por el Armani Milan, pero a última hora no se concretó su fichaje. El próximo mes de junio entrará en el Draft de la NBA, se espera que entre en la primera ronda en un puesto alto, aunque eso no quiere decir que tenga que irse obligatoriamente a la NBA; puede seguir con su formación en un club europeo.
El Madrid tendrá competencia para su fichaje, el Valencia Basket también está muy interesado en el base madrileño, al igual que otros clubes europeos. El equipo blanco cuenta con la ventaja de que tiene sus derechos en España.
Tendremos que esperar cómo acaba este asunto, que mucho va a depender del puesto final que ocupe en el Draft de la NBA. Juan Núñez sería un gran fichaje para el Real Madrid, ya que ficharía a uno de los bases con más futuro del baloncesto europeo.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

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