Baloncesto
Chus Mateo tiene luz verde para fichar al recambio ideal de Poirier y Tavares
El Real Madrid espera renovar a Poirier y Tavares, pero ambas negociaciones siguen enquistadas.
Ante la posibilidad de que Tavares o Poirier no renueven su contrato, el Madrid ya maneja un nombre para sustituirlos: se trata del pívot del Maccabi Tel Aviv, Josh Nebo, de 26 años y 2,06 metros de estatura, según Solo Basket.
Gusta mucho a Chus Mateo, ya que es un jugador muy versátil que puede desempeñarse tanto de ala-pívot como de pívot. Es un jugador muy potente físicamente, con gran capacidad para el rebote y un buen tirador de media distancia, además de no tener malos promedios en el tiro de tres puntos.
El Madrid estará muy atento, ya que Nebo acaba contrato con el Maccabi al final de la temporada, y habrá bastante competencia para ficharlo, ya que varios grandes clubes de la Euroleague también lo quieren, como Mónaco, Olympiacos y Fenerbahçe.

Prioridad en el despacho
Aunque la gran prioridad del Real Madrid es renovar tanto a Tavares como a Poirier, las negociaciones ya han comenzado.
A Poirier le han ofrecido dos temporadas y una opcional, y en el club hay optimismo y confianza en que finalmente aceptará la renovación. En el caso de Tavares, está más complicado pero no imposible. El jugador de Cabo Verde tiene ofertas de algunas franquicias de la NBA y una oferta muy importante del Panathinaikos. El Madrid va a tener un verano muy movido, con salidas y fichajes.
Por el momento, Rudy Fernández ya ha anunciado su retirada, y pronto podría hacerlo también Sergio Rodríguez. Habrá que ver qué pasa con las renovaciones de Hezonja, Llull, Causeur y Musa. Sin duda, será un verano muy largo e intenso.
Foto: Sara Gordon
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
