El Real Madrid ha desembarcado en Arabia Saudí con la mirada puesta en un botín que trasciende lo deportivo. La Supercopa de España se ha consolidado como un pulmón financiero vital para la estructura del fútbol español, moviendo cifras que superan los 40 millones de euros por edición.
El sistema de distribución de ingresos en este torneo premia el valor mediático y el palmarés histórico de los clubes participantes. En este sentido, la escala salarial de 2026 deja claras diferencias:
Tanto el Real Madrid como el FC Barcelona parten con una base garantizada de 6 millones de euros solo por su presencia en el torneo. El Atlético de Madrid percibirá 2 millones, mientras que el Athletic Club cierra la lista con un fijo de 850.000 euros.
El premio a la gloria: ¿Cuánto hay en juego en la final?
A estas cantidades fijas se les añade un componente variable que depende estrictamente de lo que suceda sobre el césped de Yeda. El equipo que logre levantar el trofeo el próximo domingo sumará 2 millones de euros adicionales a su cuenta. El subcampeón no se irá de vacío, ya que se asegura 1,4 millones, mientras que los dos semifinalistas que caigan eliminados recibirán un consuelo de 850.000 euros cada uno.
En el mejor de los escenarios, si el equipo de Xabi Alonso revalida su dominio y se proclama campeón, regresará a la capital con un total de 8 millones de euros en las maletas.
El fútbol modesto, el gran beneficiado
Más allá de las estrellas que brillarán en el King Abdullah, este torneo tiene un impacto directo en el barro. La mitad de los ingresos totales generados por el contrato en Arabia se destina a sostener el fútbol no profesional en España. De este modo, las categorías de Primera, Segunda y Tercera RFEF reciben un impulso económico fundamental que permite la subsistencia de cientos de clubes modestos.
