Hace prácticamente un cuarto de siglo, un dicho se popularizó a orillas de Chamartín y fue uno de los grandes mantras de la primera era galáctica del Real Madrid. Ya con Florentino Pérez a los mandos de la nave blanca, en un equipo repleto de estrellas, ningún titular tuvo tanta fuerza como aquel de ‘Zidanes y Pavones’.
Una forma de reunir las virtudes que aportaban las grandes estrellas que formaban la constelación blanca, siendo Zinedine Zidane una de las más brillantes, y el coraje, el esfuerzo y el sentimiento de chavales formados en la cantera, una figura personificada por Paco Pavón. Un dicho que representaba de forma fidedigna una simbiosis perfecta entre dos perfiles tan distintos como necesarios.
Asencio se convierte en el estandarte de ‘La Fábrica’ en este Real Madrd
Han pasado desde entonces 25 años, y hay muchas cosas que siguen igual a orillas de Chamartín: Florentino Pérez sigue en el cargo, el conjunto blanco vive una tercera era galáctica, y esta simbiosis sigue siendo una de las máximas del éxito del conjunto blanco. El papel de Zizou en ese dicho lo ha retomado su compatriota Kylian Mbappé, la definición por antonomasia del galáctico moderno, mientras que la figura de Paco Pavón ha encontrado un fiel representante en otro guerrero de la casa: Raúl Asencio.
Sin haber cumplido aún dos temporadas completas como central del primer equipo, cualquier madridista puede recordar el impacto inmediato de Asencio en su llegada al primer equipo. Especialmente por el complejísimo momento que atravesaba el centro de la zaga blanca, con Militao y Alaba con lesiones de larga duración.
Su debut fue, además, un reflejo idóneo de lo que está siendo su carrera de blanco: llevaba apenas 12 minutos sobre el verde cuando firmó en su primera gran acción ante el que se convertiría en su público, de la mano de un balón largo a Jude Bellingham que se convertiría en su primera asistencia como jugador blanco.
Durante toda la temporada, el central canario fue uno de los grandes bastiones de la zaga blanca, en un año en el que el Real Madrid acusó más que nunca las lesiones en esa demarcación. Sin embargo, su entrega y su compromiso ha ido mucho más allá de esos momentos de necesidad del equipo. Y su estado actual lo está demostrando.
Asencio tiene actualmente una fisura en su tibia derecha que no solo le provoca jugar con dolores, sino que, además, le expone a una lesión de alto riesgo, y la consecuente posibilidad de quedar fuera de la primera lista de la convocatoria de Luis de la Fuente para el Mundial. Sin embargo, el propio Asencio ya dejó clara su postura hace poco: “no paro ni loco”.
Más allá de todo esto, su partido en La Cerámica fue otro gran reflejo de lo que representa el central para el conjunto blanco, pues firmó un auténtico partidazo en el que ganó cuatro de cinco duelos, tuvo un 80% de precisión en sus pases y, además, dio un total de cinco pases largos exitosos, en una actuación que recordó a sus mejores momentos de blanco.
Un partido que el conjunto blanco ganó con dos goles de Mbappé y dos grandes acciones de Vinicius, que fueron los aspectos que terminaron copando todas las portadas del día en el que el conjunto blanco volvió a la primera posición durante unas horas. Pero más allá de los que se llevan los focos, y tal y como han demostrado figuras como Pavón hace más de dos décadas, o el último gran capitán de la cantera, Nacho Fernández, para que haya Zidanes y Mbappés… tiene que haber Pavones y Asencios.
