El Real Madrid jugará el «Play-In» tras una jornada de debacle. Un gol del Sporting en San Mamés mandaba a los de Arbeloa a jugar otra ronda en Europa… y eso que arrancó la jornada en tercera posición y parecía tenerlo todo encaminado.

La nueva Champions League (que llegó para quedarse) volvió a vivir una jornada de auténtica locura. Un gol mandaba a equipos a «Play-in» y otros les enviaba directamente al «TOP-8». Había que ganar en Lisboa y esperar resultados de Bayern y Liverpool para saber si se podía aspirar a más. Y enfrente estaba un miura herido, que se iba directamente a la calle si perdía o empataba, el Benfica de José Mourinho. Arbeloa optó por su once de gala, pero se vio absolutamente superado en los primeros 45 minutos. Fue un 2-1 – con errores arbitrales incluidos – pero pudo ser una verdadera sangría.

Courtois salva al Madrid en el Da Luz

Courtois dejó estéril un grandísimo primer tiempo del Benfica, que era para ir 3-1 o 4-1 por las ocasiones claras vistas en el verde – y la cara de José Mourinho era todo un poema. Un primer tiempo pasado sobre la lluvia y que fue una tormenta futbolística del cuadro benifiquista. El Real Madrid golpeó primero, con más «punch» o «pegada, como quieran llamarlo, pero a partir de ahí se vio superado en todas las facetas del juego.

Vendaval del Benfica

Mbappé conectó con Asencio, de cabeza, anotando el 0-1 en el marcador y adelantando a los suyos. Fue una de las poquísimas (o escasas) ocasiones que tuvieron los de Arbeloa en el terreno de juego. El tinerfeño se la sirvió en bandeja y el de Bondy remató con un testarazo perfecto para marcar el primero de la noche. A partir de ahí, se desató el vendaval lisboeta.

Primero con un gol de Andreas Schjelderup, que se aprovechó de un pase perfecto de Pavlidis tras un error de bulto de Raúl Asencio y Dean Huijsen.

Antes del descanso la sangría fue mayor y fue Pavlidis quién se llevó el premio del gol al anotar desde los once metros aprovechándose de un penalti fatal por un leve agarrón de camiseta de Tchouaméni a Otamendi. No era suficiente, en ninguno de los casos, pero Massa lo pitó y el Benfica se fue con justicia por delante al descanso (2-1).

El penalti que se inventó Massa y supuso el 2-1

La segunda mitad arrancó con máximo vértigo y pintaba a pesadilla para los merengues. Ahora, a diferencia del primer tiempo, se giró el guion y el que se adelantó a ver portería fue el Benfica, con el 3-1, por un tanto de Schjelderup que parecía una losa encima de los de Arbeloa y les condenaba a estar fuera del TOP-8.

El Real Madrid reaccionó, y – adivinen, efectivamente, del de siempre, Mbappé marcó su doblete para la cuenta particular tras una asistencia prodigiosa de Arda Güler. Los de Arbeloa, sin embargo, no aprovecharon la buena inercia para buscar (y encontrar) el empate. De hecho, estuvo más cerca el 4-2 en una ocasión de Barreiro que sacó Courtois. Asencio y Rodrygo vieron la roja y se fueron expulsados cuando el partido agonizaba.

Un gol lo cambiaba todo y fue lo que ocurrió en el tiempo de descuento en San Mamés. El Sporting marcaba el 2-3 y mandaba a play-in al Real Madrid. Ceballos y Carvajal pedían al equipo ir arriba con todo, pero todavía faltaba un último episodio por vivir en Portugal: Trubin marcaba en el 97 y se metía en el puesto 24º en el último segundo de partido. Los de Mourinho entran en play-in y podrían ser rival de los madridistas.