Real Madrid
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Real Madrid
Mourinho: «Algo está pasando con el Real Madrid, nadie es tonto…»
José Mourinho firmó una rueda de prensa contundente para hablar sobre los términos de su futuro lejos del Benfica. Dejó titulares muy interesantes tras el 1-3 con el que cierra su temporada en Lisboa.
«Hay un 99% de probabilidades de que me quede en el Benfica, porque tengo un contrato con el Benfica y, además de tener un contrato, tengo una oferta de renovación que aún no he visto, pero mi agente dijo que era una oferta excelente. Aún no he oído nada del Real Madrid, pero ninguno de nosotros es tonto, y hay conversaciones entre Jorge Mendes, el presidente, y la directiva del club».
«Existe la posibilidad de continuar, sí. Mi intención es ver qué tengo la semana que viene. Objetivamente, tengo una oferta de renovación del Benfica , que valoro tanto como la oportunidad que me dieron de entrenar al Benfica hace meses. Pero en las últimas semanas no he querido pensar en mi futuro, en lo que se dice y lo que no se dice; nadie es tonto. Obviamente, algo está pasando, pero, como dije, no hay contrato firmado, ni contrato sobre la mesa, ni conversaciones entre el presidente del Real Madrid y yo, ni conversaciones entre nadie importante de la estructura del club y yo. En este momento, lo único real y efectivo que existe es una oferta de continuación del Benfica», argumentó.
Mourinho se mojó directamente sobre la potencial oferta madridista: «Depende de la oferta, de lo que esperen de mí. No hablamos de más o menos euros, sino de lo que esperan de mí, de si estoy en condiciones de cumplir con lo que proponen, con el perfil de trabajo que plantean. Quiero tener tiempo para analizar, pensar y decidir por mí mismo. El Benfica es el Benfica y lo que siento por el Benfica ya no se puede ocultar. Me he pasado toda mi carrera ocultándolo, pero ahora es imposible».
«Fui feliz todos los días, y se lo dejé muy claro a los jugadores. En mi carrera, aunque gané más títulos en algunos clubes que los que perdí en el Benfica, no fui feliz todos los días. Pero aquí en el Benfica, con mi grupo, como digo, con Seixal, fui feliz todos los días. Fui feliz todos los días, sin excepción».
«Le agradezco al presidente por haberme nombrado entrenador del Benfica, por haberme ofrecido la renovación de mi contrato. Hay un plazo que acordamos, él por respeto a sus oponentes en las elecciones y yo por respeto al Benfica. Ese plazo está ahí y quiero usarlo. No digo que quiera usarlo para irme. Quiero usarlo para tener tiempo de decidir. No he firmado con el Real Madrid, no tengo contrato con el Real Madrid, no tengo ninguna oferta. No tengo nada. Pero no negaré que fue mi agente quien habló conmigo, no el Real Madrid, y me dijo: ‘ten en cuenta que podría haber una situación real y seria con el Real Madrid, esperemos’. De acuerdo, Esperemos».
«Es la misma historia de siempre: ‘si pasa esto, si pasa aquello…’. El entrenador del Real Madrid es Álvaro, juega mañana, ¿verdad? Lo único que deseo es que el Real Madrid gane mañana».
Real Madrid
‘The Special One’ vuelve a casa
José Mourinho volverá al Real Madrid. Esta es ya una realidad a la que le faltan escasos días para ser realidad. Exactamente 16 años después del anuncio de su llegada aquel verano de 2010 en el que el nuevo Real Madrid de Florentino Pérez echaba a andar en su segunda temporada como mandatario al frente de la nave blanca.
Han pasado muchas cosas desde entonces. Entre las más importantes, 6 Champions League en 10 años, que se dice pronto. Y aunque ninguna de ellas llevase la firma de Mou, la realidad es que sin el paso del portugués por el Real Madrid, probablemente el conjunto blanco no habría vivido esa época de esplendor.
La segunda venida de Mou
Un fichaje en el que tal vez el aspecto más importante sea el contexto. Un contexto que poco o nada tiene que ver con el que se dio aquel mayo de 2010, en el que Mou venía de ganar la Champions con el Inter de Milán, eliminando al Barça de Guardiola, y postulándose como el gran antivirus que podía frenar los pies de aquel equipo aparentemente imparable.
Nada más lejos de la realidad con lo sucedido hoy, en un contexto en el que Mou viene de un Benfica en el que no ha conseguido grandes logros. Sin embargo, a pesar de la diferencia de contexto, el fin es el mismo: devolver ese gen competitivo y ganador a una plantilla que durante los dos últimos años parece haber olvidado cómo hacerlo.
Así lo hizo en 2010, a pesar de que los resultados no lo reflejasen. Un palmarés que solo recoge una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España, pero que, sin embargo, puso la semilla de todos los logros que estarían por venir en los años venideros. Y eso es decir mucho.
En el nivel deportivo, tal vez, las certezas sean una incógnita. Es difícil aventurar a lo Mourinho querrá que juegue su Real Madrid. Tal vez el Rock & Roll de antaño, o tal vez otra cosa. Lo que sí es seguro es que el conjunto blanco encontrará en el portugués alguien que defienda el escudo por encima de todo y de todos, tal y como lo hizo en su día.

Y eso es, después de dos años muy duros para el madridismo, un motivo más que suficiente para volver a ilusionarse. Especialmente tras unas semanas en las que los cimientos parecen haberse resquebrajado dentro del vestuario.
Y si algo hizo bien Mou durante una gran parte de su estancia en Chamartín, fue convertir a sus hombres en una familia capaz de ir a la guerra por él. Igual que él fue a la guerra por ellos.
Volviendo al contexto, y atendiendo a las necesidades concretas de un Real Madrid que necesita claramente un soplo de aire fresco, la inercia ganadora de Mou puede ser un aliciente más que suficiente para que el equipo vuelva a la senda ganadora que nunca debió abandonar.
Porque tal vez muchos no lo recuerden, pero antes de Mou, la tónica dominante era cruzar los dedos al recibir en el Santiago Bernabéu al Barça, o acostumbrarse a encontrar en los octavos de final de la Champions League una barrera infranqueable en el camino hacia La Décima.
Muchos otros no recordarán a un Mourinho arrodillado en la banda del Bernabéu tras quedar eliminado frente al Bayern de Múnich en 2012 en una cruel tanda de penaltis. O cómo un año después, en el mismo gran escenario y ante el mismo final, en esta ocasión frente al Borussia Dortmund, fue recogiendo del suelo uno a uno a los soldados que estuvieron a punto de obrar el milagro.
Tal vez sea la nostalgia, o tal vez la necesidad de que las cosas cambien. Pero todos aquellos que pasamos más de una década esperando un cierre digno a la carrera de Mourinho en el Real Madrid ahora contenemos el aliento ante esta segunda oportunidad.
Y si no funciona a nivel de títulos, lo que sí podemos dar por seguro es que volverá al conjunto blanco la exigencia, la actitud, y el respeto por el escudo, aspectos que parecen haberse perdido por el camino estos últimos años. Porque como bien dijo hace ya 14 años, “señorío no es otra cosa sino morir en el terreno de juego”.
Fotos: IA
