Baloncesto
Difallah puso de su parte y desquició al madridismo con su arbitraje
El Panathinaikos es el nuevo campeón de la Euroleague, con un partido estelar del trío Sloukas, Lessort y Nunn. Parte del trabajo estuvo ratificado por errores de Difallah, el árbitro favorito de Herrezuela.
La Euroleague se irá a Grecia. Sloukas culminó la venganza contra el Real Madrid, con un partido en el que superó los 27 de valoración y llegó a los 24 puntos, pero también tuvo como protagonista al de naranja, al colegiado francés.
Mehdi Difallah, conocido como el «culturista», es el árbitro favorito del estamento arbitral europeo y ahora será el árbitro de cabecera del dueño de Panathinaikos, Dimitrios Giannakopoulos, que gozó desde las gradas con la victoria de los suyos.
Una frase que podemos reiterar, visto lo visto, a sabiendas de que Giannakopoulos estalló en redes sociales contra los arbitrajes que sufrió Panathinaikos ante Maccabi. Desde que publicó su vídeo, Difallah ha pitado los cuatro últimos partidos del conjunto griego y en todos ha logrado la victoria con arbitrajes «cómodos».
El Real Madrid vio de manera tempranera como Tavares se quedaba «anulado» por faltas, como expulsaban a Campazzo y Porier de manera incomprensible y como lo tuvo todo en contra, en todo momento, con un arbitraje que levantó la polvareda entre el madridismo.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
