Real Madrid
El análisis del sorteo; la visita a Anfield, revancha del Dortmund, el Milan de Leao, Mbappé contra Ethan…
La nueva Champions League se pondrá en marcha tras el parón de selecciones y el Real Madrid ya conoce a los rivales. Descúbrelos en profundidad en nuestro análisis:
El Real Madrid ha descubierto su camino en la nueva edición de la UEFA Champions League. El camino que le ha tocado es complicado pero asequible, con rivales de gran nivel y otros que podrían parecer menos desafiantes a primera vista. A continuación, desglosamos cada uno de los equipos que se enfrentarán al conjunto blanco en esta fase del torneo.
Borussia Dortmund: revancha en el Bernabéu
Uno de los encuentros más esperados será contra el Borussia Dortmund, que ya fue rival del Real Madrid en la final de la pasada Champions League. Aunque el Madrid salió victorioso, los alemanes les pusieron las cosas muy difíciles. El Borussia Dortmund es un equipo muy fuerte, con delanteros rápidos que pueden hacer mucho daño al contragolpe. Sin embargo, la ventaja es que este partido se disputará en el Bernabéu, donde el Real Madrid buscará asegurarse una victoria ante su afición.
Liverpool es el rival más fuerte… y en Anfield
Otro de los partidos destacados será contra el Liverpool, uno de los históricos de Europa con seis títulos de Champions en su haber. Jugar en Anfield siempre es complicado, ya que el Liverpool suele presionar mucho y jugar con gran intensidad en casa. El Liverpool es un equipo que ataca constantemente, lo que podría dejar espacios que el Real Madrid podría aprovechar. Este será el único enfrentamiento realmente fuerte fuera de casa, por lo que será crucial para el Madrid mantener la concentración.
AC Milan: un clásico en el Bernabéu
El AC Milan, otro gigante del fútbol europeo con siete Champions en su palmarés, también será rival del Real Madrid. Afortunadamente para los blancos, el partido se disputará en el Bernabéu. Los peligros más grandes del Milan son Rafael Leão y Álvaro Morata, dos delanteros que pueden causar problemas a cualquier defensa. Será un duelo clásico que promete ser emocionante.
Atalanta: peligro en su casa
El Real Madrid también se medirá al Atalanta, un equipo que ya demostró en la Supercopa de Europa que es un rival complicado. Su estilo de juego se basa en una presión alta que dificulta la salida del balón, algo que podría poner en aprietos al Madrid. El partido en el Gewiss Stadium será uno de los desafíos clave fuera de casa.
Salzburgo: cuidado con el exceso de confianza
El Salzburgo es quizás de los equipos más flojos del grupo sobre el papel, y el partido se jugará en el Bernabéu. Sin embargo, el Real Madrid no debe confiarse. El peligro radica en que el equipo salga demasiado relajado, lo que podría dar lugar a sorpresas indeseadas.
Stuttgart: fútbol físico en el Bernabéu
El Stuttgart es un equipo típico alemán, con una gran capacidad para presionar y un físico imponente. Afortunadamente, este enfrentamiento también tendrá lugar en el Bernabéu, donde el Real Madrid deberá imponer su calidad técnica frente al despliegue físico de los alemanes.
Lille: encuentro especial para Mbappé
El Lille puede parecer un rival accesible, pero es un equipo muy fuerte físicamente y con capacidad para complicar las cosas, especialmente cuando juega en casa. No será un partido fácil, y el Madrid deberá estar preparado para un encuentro duro. Ahí será un choque especial para los Mbappé ya que el club galo cuenta con Ethan Mbappé, el hermano de Kylian, fichado recientemente este verano.
Brest: el menos conocido
Finalmente, el Brest es otro equipo francés, menos conocido que el resto, pero que viene de hacer un gran campeonato en la Ligue 1. En su estadio, el Francis Le Blé, son especialmente difíciles de derrotar gracias a su sólida defensa. Será importante que el Madrid no subestime a este rival.
Lo más importante de este sorteo es que el Real Madrid jugará los partidos contra los rivales más fuertes en el Bernabéu. El único enfrentamiento complicado fuera de casa será contra el Liverpool, aunque el Atalanta también podría dar guerra en su estadio.
Foto: Getty
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La hoja de ruta del Real Madrid: cero galácticos, reconstrucción interna
El plan deportivo del Real Madrid para este verano ya está definido y no pasa por ningún fichaje mediático, según explican en El Mundo. Ni Florentino Pérez ni la dirección deportiva contemplan la llegada de una estrella.
El club ha asumido que el proyecto necesita reajustes estructurales, no un golpe de efecto. La prioridad es reconstruir desde dentro, recuperar talento propio y completar la plantilla con perfiles funcionales.

La idea central es clara: reforzar el bloque sin alterar la sostenibilidad económica ni romper la lógica del vestuario.
El club trabaja en tres movimientos internos. El primero, recomprar a Nico Paz, cuya evolución ha sido seguida de cerca y que encaja en la idea de rejuvenecer el centro del campo. El segundo, recuperar a Víctor Muñoz, que ha crecido en su cesión y ofrece un perfil útil para la rotación. El tercero, la vuelta de Endrick tras su préstamo en Lyon, una operación que ya estaba prevista y que se considera estratégica para el ataque.
A esto se suma la intención de dar ficha del primer equipo a Thiago Pitarch, una apuesta por la cantera que el club ve como necesaria para equilibrar la plantilla y mantener la identidad formativa.

En cuanto al mercado externo, el Real Madrid busca un defensa, un lateral derecho y uno o dos centrocampistas. Son refuerzos de necesidad, no de impacto mediático. El club niega haber iniciado conversaciones con Rodri, Enzo, Konaté o Schlotterbeck, aunque tampoco cierra la puerta a ninguno de ellos. La estrategia ha sido esperar a que la temporada definiera sus urgencias. Con el desenlace ya producido y con un resultado negativo, la maquinaria se activará en los próximos días.
El mensaje interno es inequívoco: no habrá nombres rutilantes, pero sí decisiones firmes. El Real Madrid quiere un equipo más profundo, más equilibrado y más preparado para competir en todos los frentes.
Foto: Real Madrid
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Orgullosos del Real Madrid: Vincic evitó la remontada en Múnich
Hay que estar muy orgulloso de lo que hizo el Real Madrid. Plantó cara al todopoderoso Bayern y lo puso contra las cuerdas perdiendo la ida. Vincic y el colectivo arbitral terminaron por cargarse toda la opción. Hubo un antes y un después tras la roja que vio Eduardo Camavinga por doble amarilla – reteniendo la pelota mientras regresaba a su posición – y se consumó con los goles de Luis Díaz y de Olise. El Bayern estará en semifinales. El fútbol fue muy cruel con el Real Madrid.
La eliminatoria estaba abierta. Fue lo que avisábamos en Dinastía Blanca y lo que repetía toda la prensa internacional. El gol de Mbappé en el Bernabéu podía valer «oro» y en Múnich no estaba dicha la última palabra. Lo sabía desde Neuer hasta Kompany. Y también todo el Allianz Arena que abarrotó las gradas en busca de citarse en las semifinales de la Champions League contra el PSG.
Arbeloa optó por una táctica ultraofensiva – suicida a nivel defensivo – y quería agitar la coctelera con goles. El entrenador del Real Madrid entendió a la perfección qué es lo que pedía la serie tras caer en casa. Era Europa, era el Real Madrid, y la sensación es que quedaba un mundo. En su once dejó fuera a Camavinga y Pitarch apostando por Brahim, Bellingham, Valverde y Arda. Todos trabajaron. Del primero hasta el último. En apenas 48 segundos ya habían igualado los cuartos.
El narrador de la historia más optimista jamás podría imaginar lo que ocurriría en 1 minuto. Un error garrafal, fatal, horrible y estrepitoso de Manuel Neuer para dejársela a Arda Güler que dispararía a portería como hizo ante el Elche y se la metía al alemán desde Ankara. Esta vez desde campo contrario, aunque alejado de esa posición de gol ante el MVP del partido de ida en el Bernabéu.
Parecía que se había hecho lo más difícil, pero el Real Madrid regalaba una acción ofensiva para que marcase Pavlovic tras el lanzamiento de un córner. El Bayern puso el 1-1 mostrando reacción y demostrando que jugaba y que no se acongojaba ante el panorama. A partir de ahí, a los golpes.
Llegó otro golpe de los madridistas y de nuevo llevó el mismo sello: Arda Güler. Un disparo de falta directa que marcaría el turco volviendo a batir a Neuer – que quizá pudo hacer algo más – y que repetía el guion de mandar el partido a la prórroga en el minuto 28 del duelo en Múnich. Y nuevamente ocurrió lo mismo. Desconexión defensiva de Trent Alexander-Arnold y el Bayern mostraba que no le importaba ir al K.O contra el Real Madrid. Esta vez lo marcaba Harry Kane al que lógicamente no se le puede regalar ni un centímetro dentro del área. 2-2 en el 38′.
Antes de ir al descanso habría tiempo para un gol más. Fue madridista y fue del hombre que se fichó para momentos así y que estaba completando unos buenos primeros 45 minutos. Kylian Mbappé marcó el 2-3 para conducir de vuelta el partido al tiempo extra. Lo pudo marcar Vinicius, estrellándola previamente contra el larguero, pero el destino se lo tenía preparado al de Bondy.
En la segunda parte hubo otro partido. El Bayern optó por el fútbol control y el choque se igualó. El Real Madrid tampoco quiso ir a los golpes, pero gozó de varias oportunidades claras. La mejor la tuvo Mbappé en un remate a bocajarro que salvó Neuer. De los alemanes, prácticamente sin noticias, solo se pudo hablar cuando el árbitro decantó la balanza y se cargó la eliminatoria.
La roja a Camavinga por retener la pelota lo dilapidó todo. A partir de ahí llegó el gol de Luis Díaz y la sentencia de Olise cuando ya estaban en tromba. El Allianz, acongojado, solo pudo respirar cuando el Real Madrid se quedó con diez.
