El recibimiento al Manchester City y, en particular, a Pep Guardiola, estuvo marcado por una hostilidad predecible por parte de la afición del Real Madrid. Las declaraciones previas del técnico catalán, cargadas de ironía y percibidas como una falta de respeto, solo sirvieron para incendiar el ambiente y asegurar un recibimiento hostil en el Santiago Bernabéu.
Pep Guardiola se convirtió en el blanco principal de la afición madridista a su llegada, un recibimiento que se calentó con sus comentarios en la previa del encuentro. El técnico habló sobre la presión que afronta Xabi Alonso con una frase que, lejos de ser graciosa, fue considerada arrogante e inapropiada por el madridismo: «Si no mea colonia le irá bien».
La expresión, que buscaba rebajar la épica de la presión en el Real Madrid, fue interpretada como una burla directa a la figura de Alonso en un momento delicado para el banquillo blanco. La respuesta de la afición en el Santiago Bernabéu fue inmediata: cánticos, abucheos e insultos dedicados al entrenador del Manchester City.
La hostilidad hacia Guardiola no es nueva en el Bernabéu, pero se intensifica cuando el técnico utiliza la previa para lanzar dardos que afectan la imagen o la gestión del club blanco. Este recibimiento tenso subraya que el enfrentamiento de Champions League es mucho más que un partido de fútbol: es un duelo de estilos, ambiciones y, sobre todo, una batalla dialéctica que el técnico catalán pareció buscar conscientemente.
