El empate del Real Madrid en el Martínez Valero frente al Elche ha sido celebrado en Barcelona como si de un título se tratase. Una muestra más de que, mientras el Madrid piensa en grande, en la Champions y en la Liga, en Can Barça siguen pendientes de los tropiezos ajenos para alimentar su autoestima.
El joven Lamine Yamal no dudó en compartir en redes sociales la alegría por el pinchazo blanco. Una reacción que, lejos de ser espontánea, refleja la obsesión culé por el Real Madrid. Cuando tu felicidad depende de lo que haga tu rival, es que todavía no has alcanzado la madurez competitiva que exige el fútbol de élite.

Gavi y la sombra del eterno rival
Gavi, aunque más discreto esta vez, tiene un historial de celebraciones cada vez que el Madrid sufre un revés. Esa fijación constante con el club blanco es el mejor ejemplo de un complejo de inferioridad que se arrastra desde hace años en el vestuario azulgrana.

Ayer, por el 2-2, subió una imagen de Iñaki Peña siendo entrevistado tras el encuentro y puso otro mensaje en clave antimadridista: «Buena Iñaki, me alegro mucho por ti, hermano», apuntó
