Real Madrid
«El Madrid genera peligro de la nada, es un poco frustrante…»
Varios jugadores del Bayern Múnich pasaron por los micrófonos de Movistar Liga de Campeones tras el 2-2 contra el Real Madrid.
El Real Madrid empató 2-2 en el Allianz Arena y lo dejó todo abierto para la vuelta en el Santiago Bernabéu.
«Fuimos mejores, pero si perdonas goles… Ahora no queda otra que ir a por la victoria», dijo Joshua Kimmich para analizar el empate y para dejar claro que no se arrugarán en el Santiago Bernabéu.
«Hay cosas positivas y negativas. Podríamos haber salido con una victoria. El Madrid genera peligro de la nada, es un poco frustrante, pero hay que ir con la cabeza alta y ganarlo allí en el Bernabéu», analizó Jamal Musiala, siendo uno de los más destacados, tras el 2-2 contra el Real Madrid.
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Reunión Mou–Benfica: las claves de su fichaje por el Real Madrid
El Benfica ha decidido reaccionar ante el creciente interés del Real Madrid por José Mourinho. El club portugués ha programado una reunión con el técnico a principios de la próxima semana para ofrecerle una renovación de contrato. Este movimiento obliga al Real Madrid a acelerar su decisión si realmente quiere apostar por el regreso del entrenador.
Rui Costa, presidente del Benfica, ha convocado a Mourinho para presentarle una oferta de renovación. El club lisboeta quiere cerrar su continuidad antes de que el Madrid dé un paso firme.

La cláusula de 3 millones tiene fecha límite. El contrato actual de Mourinho incluye una cláusula que permite su salida por 3 millones de euros, válida hasta 10 días después del último partido del Benfica, que se disputa el 17 de mayo. Esto sitúa la fecha límite a finales de mayo. Si renueva, esta cláusula desaparece y su fichaje sería mucho más caro.
El movimiento del Benfica acelera la presión sobre el Real Madrid. Florentino Pérez ve a Mourinho como una opción real, pero no ha presentado ninguna oferta formal. La reunión en Lisboa obliga al club blanco a posicionarse en cuestión de días si quiere aprovechar la cláusula.
Mourinho prepara la próxima temporada… pero espera. Aunque Mourinho ya trabaja en la planificación del Benfica 2026‑27, el propio técnico ha reconocido que tendrá 10 días para decidir su futuro al final de la temporada. Es decir: espera la llamada del Madrid antes de cerrar nada.

El Benfica es su primera opción… salvo que llame el Madrid. Seguir en el Benfica es la opción natural para Mourinho, pero una llamada del Real Madrid “lo cambiaría todo”. El club portugués lo sabe y por eso quiere blindarlo cuanto antes.
Real Madrid
Un regreso eternamente esperado
Desde que se unieran sus caminos hace ya casi 16 años, allá por junio de 2010, los nombres de Real Madrid y José Mourinho nunca han terminado de separarse del todo. No lo hicieron tres años después de su llegada, cuando terminó su corta pero intensa aventura de blanco, ni tampoco en los años venideros.
Ahora, en pleno periodo de incertidumbre, en esos tiempos en los que la revolución suena más apetecible que nunca, son muchos los nombres que salen a la palestra. Y como el nombre de José Mourinho ejemplifica una revolución en sí mismo, era solo cuestión de tiempo que su nombre también lo hiciera.
Segundas partes nunca fueron buenas… ¿o sí?
Es una realidad que el caso de Mourinho y el Real Madrid es extraño y a la vez paradójico. A pesar de salir por las malas de La Casa Blanca en verano de 2013, una inmensa parte de la afición blanca no ha olvidado al hombre que volvió a poner al Real Madrid en el mapa, cuando muchos hablaban ya de un invencible Barça de Guardiola.
Mourinho llego, vio, y venció, tal y como dicen las lenguas más antiguas. Y aunque su legado no fuese el más esplendoroso a nivel de títulos, Mourinho puso la semilla de todos los triunfos que vendrían después, haciendo un trabajo tan duro como poco agradecido por otros tantos.
Un legado que no se basa únicamente en los resultados –que también- sino en devolver ese ADN de lucha interminable en el Real Madrid. Un ADN que antes del luso parecía haber desaparecido, y que, tras su marcha, fue una de las claves de las seis Champions League que el conjunto blanco ganaría a posteriori.
Pero que no nos engañe la nostalgia. José Mourinho no fue, no es y nunca será perfecto. Como todos, tiene y sigue teniendo sus defectos. Y el ejemplo perfecto de esto fue la patinada que realizó con sus declaraciones sobre Vini tras el encuentro de ida de dieciseisavos de final, en el que el brasileño recibió insultos racistas.
Sin embargo, la realidad es que José Mourinho nunca ha pretendido ser perfecto. Pero lo que si era es fiel a sí mismo. Era un entrenador no solo dispuesto a morir por sus ideas, sino también dispuesto a morir por todos aquellos que luchasen por sus ideas con la misma convicción que él.
Para una gran parte del madridismo, Mourinho fue ese primer amor que no se olvida a pesar de conseguir una vida plena tras su marcha. Un amor de verano, corto pero intenso, que te lleva a vivir la vida con una intensidad que, independientemente de lo que logres, jamás vuelves a sentir como aquella primera vez.
Para otros tantos, uno de sus primeros desengaños amorosos tuvo lugar aquel 25 de abril de 2012 en el que el Real Madrid se quedaba a las puertas de una final de Champions de la forma más cruel, en los penaltis, en lo que fue el principio del fin de aquella primera y hasta ahora única etapa del luso en el banquillo blanco.
Todos recordamos aquella imagen de Mourinho arrodillado en la banda de un Santiago Bernabéu que, en aquel momento, habría estado dispuesto a morir por él. Y es cierto que todos los éxitos que llegaron después, fruto de la semilla plantada por Mourinho, compensaron con crecer aquel gran dolor. Pero otros piensan que tal vez el peaje fue demasiado alto y que aquella historia de amor merece un final feliz.
Yo, en lo personal, no sé si queda algo de aquel Mourinho que encandiló a una parroquia de fieles. Tampoco sé si merece la pena arriesgar a poner un borrón en forma de segunda oportunidad a una historia que ya fue casi perfecta. Pero lo que sí sé es que cuando se habla de madridismo salvaje, y muchos coincidirán conmigo, rara vez el madridista ha vuelto a sentir algo así.
