Baloncesto
El Madrid se divierte, al son de Llull, ante el Milano de Mirotic
El Real Madrid volvió a ganar (88-71) y parece totalmente invencible. Al son de Sergio Llull y ante el Olimpia Milano de Nikola Mirotic. Los de Chus Mateo, suma y sigue, volvieron a exhibirse en la Euroleague.
Gran partido de los dirigidos por Chus Mateo, quienes consiguieron su cuarta victoria consecutiva en la EuroLeague, con un excelente rendimiento de Llull, quien anotó 19 puntos. Los dos primeros cuartos resultaron muy igualados, con un fuerte enfoque en la defensa, aunque el Real Madrid se enfrentó a un problema de faltas, con Tavares acumulando dos y Poirier tres, este último tras recibir una falta técnica por protestar. En ese momento, el Milan tomó una ventaja de 9 puntos.
Sin embargo, a partir de ahí, el Real Madrid reaccionó, liderado por un inspirado Llull, quien en el último segundo del segundo cuarto encestó uno de sus característicos triples, lo que permitió al equipo irse al descanso con un empate a 42-42.
Los dos últimos cuartos estuvieron completamente dominados por el Real Madrid. El tercer cuarto fue un auténtico espectáculo gracias al base argentino Campazzo, quien anotó 10 puntos y entregó 5 asistencias espectaculares, emocionando al público presente en el Wizink Center. En el cuarto cuarto, Llull fue el gran protagonista con sus 3 triples consecutivos, y las conexiones entre Chacho y Poirier deleitaron a los aficionados, sin olvidar a Hezonja. En la actualidad, asistir al Wizink Center es sinónimo de entretenimiento, y ver jugar a este Real Madrid es un verdadero placer. El próximo partido de Chus Mateo en la EuroLeague será el jueves 26 de octubre contra el FC Barcelona en el Wizink Center.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

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