Baloncesto
El Real Madrid de Chus Mateo deja salir a una de sus mayores perlas: se va a EE.UU
El Real Madrid sigue exportando talento de su cantera al mundo. Esta vez es Sidi Gueye, joven promesa senegalesa del equipo de baloncesto, quien emprenderá un nuevo camino en la Universidad de Arizona, una de las más prestigiosas de la NCAA. La noticia la ha adelantado el periodista especializado Jonathan Givony, experto en baloncesto universitario estadounidense.
Gueye, de 17 años (cumplirá 18 en octubre), ha decidido continuar su desarrollo al otro lado del Atlántico, siguiendo una vía cada vez más común entre los grandes talentos europeos que sueñan con la NBA.
Con sus 208 centímetros de altura y una envergadura de 2,23 metros, el pívot destaca por sus cualidades defensivas, su dominio del rebote y su potencial intimidador en la pintura.

Debutó con Chus Mateo
En el Real Madrid ya dejó huella: debutó en la Liga Endesa y en la Euroliga, sumando minutos de calidad con el primer equipo dirigido por Chus Mateo. En total, disputó cuatro partidos en ACB y tres en Euroliga, convirtiéndose en el cuarto canterano que hizo debutar el técnico en su etapa, tras Hugo González, Ismaila Diagne y Egor Demin.
NEWS: Real Madrid's Sidi Gueye has committed to Arizona, he told ESPN.
— Jonathan Givony (@DraftExpress) April 30, 2025
The 6'11, 17-year old Senegalese forward with a 7'4 wingspan made his Euroleague and ACB debuts last October. Highly versatile defender.
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Su crecimiento fue constante desde que fue llamado a filas en pretemporada por la lesión de Usman Garuba, y ahora opta por un modelo formativo distinto, en el que compaginará estudios y baloncesto de alto nivel. El club blanco le desea lo mejor y sigue demostrando que su cantera no solo produce talento, sino que lo exporta con prestigio.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

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