El Real Madrid, siempre atento a asegurar el talento del futuro, ha lanzado un claro mensaje sobre su estrategia de mercado: los próximos grandes «fichajes» ya visten de blanco, o están a un paso de hacerlo. Lejos de las grandes operaciones galácticas, la cantera y los cedidos se han convertido en la prioridad para la planificación deportiva de la campaña 2026-2027.
Tal y como se destaca en Valdebebas, la cúpula blanca ha tomado decisiones firmes sobre dos jóvenes promesas. Nico y Chema son las dos grandes revelaciones del curso y en la capital de España se frotan las manos.
El primero es Nico Paz. El talentoso mediocampista, que ha deslumbrado en las categorías inferiores y en sus apariciones con el Como, ya ha sido comunicado por el club que contarán con él de pleno derecho para la próxima temporada. Su progresión constante y su capacidad para desequilibrar han convencido a los técnicos, que lo ven como una pieza clave en la renovación del centro del campo. El Madrid, pues, se ahorra una inversión millonaria al encontrar en casa un refuerzo de calidad contrastada.
La segunda gran novedad es el posible regreso de Chema. El jugador, que se encuentra cedido y está «deslumbrando en el Stuttgart», ha puesto en alerta a la dirección deportiva. El Madrid se plantea su regreso, aunque su repesca tiene un coste estipulado de nueve millones de euros. Una cifra considerada totalmente asumible para recuperar a un jugador que ha madurado lejos del Bernabéu y que se perfila como un refuerzo inmediato tras su excelente rendimiento en la Bundesliga.
El Madrid reafirma así su política de confiar en los activos que ya posee, priorizando la progresión de sus jóvenes talentos y la recuperación de jugadores con potencial que están triunfando fuera. Los fichajes del futuro, parece, han sido gestados y están listos para brillar en el presente.
