Enviado especial al Metropolitano – Aleix Generó

Desde Dinastía Blanca tuvimos el gran honor, y enorme orgullo, de representar a uno de los medios del Real Madrid que acudieron acreditados en el Metropolitano. Por momentos, mucha tensión… en otra noche de éxtasis madridista en Europa.

Todo empezó en la plaza del Céfiro, cerca de la parada de Metro de Canillejas, punto de encuentro habitual de los rivales UEFA del Atlético de Madrid. Ahí hubo pasión madridista y desde ahí, bajo una fuerte escolta policial, se puso rumbo al Riyadh Air Metropolitano, en el descampado de San Blas-Las Musas, para llenar prácticamente todo el último anfiteatro del fondo Norte del estadio.

La portada del día en Dinastía Blanca
El Real Madrid asaltó el Metropolitano

El madridismo, pasional desde el minuto 1, se dejaba ver y escuchar desde lo alto del Metropolitano. Opacado por los insultos y por el odio irracional que se respiraba, por momentos, cuando empezó a llegar la marea de aficionados rojiblancos que llenaron hasta la bandera el estadio y que permitieron vivir una de las noches más locas vividas en ese escenario.

A la prensa también nos tocó recibir. Nos increparon al saber que íbamos de parte del Real Madrid y replicaron insultos desde la tribuna de prensa. Todo estalló cuando marcó Rüdiger el tanto de la victoria. A partir de ahí, sin seguridad en la tribuna de prensa, muchos se agolparon ante todos los medios para seguir insultando, lanzar agua y objetos, mostrando la cara más amarga de los aficionados – no todos – del Atlético de Madrid.

La misma afición que no permitía acudir de blanco, con la camiseta del Real Madrid, bandera o simbología merengue, en toda la línea 7 de metro. La recomendación del club y de la UEFA pasaba por evitar lucir esos colores e in situ vivimos cómo los madridistas, sin provocar y estando en esa misma línea tras el partido, sufrían cánticos y abuso personal al grito de «madridistas hijos de p***» y «p*** Real Madrid».

Un hecho que demuestra el antimadridismo existente de los que siguen siendo y siempre serán segundones en la capital española.