Real Madrid
Es uno de los bombazos del siglo, Florentino ya lo tiene cerrado todo
El Santiago Bernabéu espera acoger la NFL en el próximo año; se espera un evento de altura que marcará un antes y un después.
Madrid y el Bernabéu se preparan para acoger un partido de la NFL en otoño de 2025, aunque la fecha aún no se sabe, es el mejor secreto guardado.
En los últimos años, Madrid se ha convertido en la capital del mundo haciendo eventos de todo tipo, y ahora con el nuevo Santiago Bernabéu estos eventos se incrementarán. En este caso hablamos de uno de los bombazos del siglo ya que el deporte trascenderá y se llevará a cabo en un escenario que entusiasma en EE.UU. Más impacto que lo que tuvo el River-Boca de la Libertadores.
Acoger un partido de la NFL es un acontecimiento único para la ciudad que los recibe, son tres horas de espectáculo, además de actividades durante toda la semana. Madrid se teñirá de las mejores costumbres norteamericanas. De las 100 retransmisiones de la NFL, 93 fueron las más vistas en 2023, lo cual es una fuente de ingresos publicitarios importante para la cadena que lo transmita.
El CEO de la NFL quedó encantado con las instalaciones de Valdebebas y el nuevo Santiago Bernabéu, y dijo que estaría encantado de jugar un partido cada año en el estadio. Quedó impresionado con la tecnología del Bernabéu y su ubicación en el centro de la ciudad, lo que lo hace muy accesible para los aficionados.
El Madrid ya está frotándose las manos con la llegada de la NFL a la capital de España, ya que será un escaparate para el mundo, tanto para Madrid como para el Real Madrid. En el club blanco están ansiosos y ilusionados con que llegue la hora de jugar un partido de la NFL en el Santiago Bernabéu.
El partido se jugaría 2025, aunque aún no hay fecha exacta ni equipos confirmados. Las entradas aún no están a la venta, pero en los próximos meses se anunciarán todos los detalles con exactitud. Ese día, el nuevo Bernabéu será el centro de las miradas en todo el mundo, y las entradas se agotarán en pocas horas.
Foto: Getty y Marca
Real Madrid
Reunión Mou–Benfica: las claves de su fichaje por el Real Madrid
El Benfica ha decidido reaccionar ante el creciente interés del Real Madrid por José Mourinho. El club portugués ha programado una reunión con el técnico a principios de la próxima semana para ofrecerle una renovación de contrato. Este movimiento obliga al Real Madrid a acelerar su decisión si realmente quiere apostar por el regreso del entrenador.
Rui Costa, presidente del Benfica, ha convocado a Mourinho para presentarle una oferta de renovación. El club lisboeta quiere cerrar su continuidad antes de que el Madrid dé un paso firme.

La cláusula de 3 millones tiene fecha límite. El contrato actual de Mourinho incluye una cláusula que permite su salida por 3 millones de euros, válida hasta 10 días después del último partido del Benfica, que se disputa el 17 de mayo. Esto sitúa la fecha límite a finales de mayo. Si renueva, esta cláusula desaparece y su fichaje sería mucho más caro.
El movimiento del Benfica acelera la presión sobre el Real Madrid. Florentino Pérez ve a Mourinho como una opción real, pero no ha presentado ninguna oferta formal. La reunión en Lisboa obliga al club blanco a posicionarse en cuestión de días si quiere aprovechar la cláusula.
Mourinho prepara la próxima temporada… pero espera. Aunque Mourinho ya trabaja en la planificación del Benfica 2026‑27, el propio técnico ha reconocido que tendrá 10 días para decidir su futuro al final de la temporada. Es decir: espera la llamada del Madrid antes de cerrar nada.

El Benfica es su primera opción… salvo que llame el Madrid. Seguir en el Benfica es la opción natural para Mourinho, pero una llamada del Real Madrid “lo cambiaría todo”. El club portugués lo sabe y por eso quiere blindarlo cuanto antes.
Real Madrid
Un regreso eternamente esperado
Desde que se unieran sus caminos hace ya casi 16 años, allá por junio de 2010, los nombres de Real Madrid y José Mourinho nunca han terminado de separarse del todo. No lo hicieron tres años después de su llegada, cuando terminó su corta pero intensa aventura de blanco, ni tampoco en los años venideros.
Ahora, en pleno periodo de incertidumbre, en esos tiempos en los que la revolución suena más apetecible que nunca, son muchos los nombres que salen a la palestra. Y como el nombre de José Mourinho ejemplifica una revolución en sí mismo, era solo cuestión de tiempo que su nombre también lo hiciera.
Segundas partes nunca fueron buenas… ¿o sí?
Es una realidad que el caso de Mourinho y el Real Madrid es extraño y a la vez paradójico. A pesar de salir por las malas de La Casa Blanca en verano de 2013, una inmensa parte de la afición blanca no ha olvidado al hombre que volvió a poner al Real Madrid en el mapa, cuando muchos hablaban ya de un invencible Barça de Guardiola.
Mourinho llego, vio, y venció, tal y como dicen las lenguas más antiguas. Y aunque su legado no fuese el más esplendoroso a nivel de títulos, Mourinho puso la semilla de todos los triunfos que vendrían después, haciendo un trabajo tan duro como poco agradecido por otros tantos.
Un legado que no se basa únicamente en los resultados –que también- sino en devolver ese ADN de lucha interminable en el Real Madrid. Un ADN que antes del luso parecía haber desaparecido, y que, tras su marcha, fue una de las claves de las seis Champions League que el conjunto blanco ganaría a posteriori.
Pero que no nos engañe la nostalgia. José Mourinho no fue, no es y nunca será perfecto. Como todos, tiene y sigue teniendo sus defectos. Y el ejemplo perfecto de esto fue la patinada que realizó con sus declaraciones sobre Vini tras el encuentro de ida de dieciseisavos de final, en el que el brasileño recibió insultos racistas.
Sin embargo, la realidad es que José Mourinho nunca ha pretendido ser perfecto. Pero lo que si era es fiel a sí mismo. Era un entrenador no solo dispuesto a morir por sus ideas, sino también dispuesto a morir por todos aquellos que luchasen por sus ideas con la misma convicción que él.
Para una gran parte del madridismo, Mourinho fue ese primer amor que no se olvida a pesar de conseguir una vida plena tras su marcha. Un amor de verano, corto pero intenso, que te lleva a vivir la vida con una intensidad que, independientemente de lo que logres, jamás vuelves a sentir como aquella primera vez.
Para otros tantos, uno de sus primeros desengaños amorosos tuvo lugar aquel 25 de abril de 2012 en el que el Real Madrid se quedaba a las puertas de una final de Champions de la forma más cruel, en los penaltis, en lo que fue el principio del fin de aquella primera y hasta ahora única etapa del luso en el banquillo blanco.
Todos recordamos aquella imagen de Mourinho arrodillado en la banda de un Santiago Bernabéu que, en aquel momento, habría estado dispuesto a morir por él. Y es cierto que todos los éxitos que llegaron después, fruto de la semilla plantada por Mourinho, compensaron con crecer aquel gran dolor. Pero otros piensan que tal vez el peaje fue demasiado alto y que aquella historia de amor merece un final feliz.
Yo, en lo personal, no sé si queda algo de aquel Mourinho que encandiló a una parroquia de fieles. Tampoco sé si merece la pena arriesgar a poner un borrón en forma de segunda oportunidad a una historia que ya fue casi perfecta. Pero lo que sí sé es que cuando se habla de madridismo salvaje, y muchos coincidirán conmigo, rara vez el madridista ha vuelto a sentir algo así.

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